Planta de Ferroven produce actualmente a 20% de su capacidad instalada

Planta de Ferroven produce actualmente a 20% de su capacidad instalada

Ante la baja de la actividad manufacturera, la gerencia de la compañía adoptó medidas de emergencia económica, entre ellas la flexibilización laboral consistente en la reducción de los turnos de trabajo y el envío de 90% del personal a sus casas con el pago del salario básico mensual, ticket alimentación, fideicomiso y HCM.

Barrios precisó que estas condiciones laborales implican una caída del ingreso integral porque los trabajadores no perciben el dinero adicional por hacer guardias y horas extras y bonos de productividad. Asimismo, la hiperinflación diluye el poder adquisitivo de lo que les pagan con la flexibilización.

El dirigente destacó que ante la difícil situación económica, los trabajadores plantean la venta de sus acciones correspondientes a su participación en la empresa. Agregó que la incertidumbre sobre las condiciones operativas de la compañía afecta la estabilidad laboral de 1.000 empleados (300 directos y 700 indirectos).

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“Los trabajadores no queremos estar ociosos, tampoco limosnas, sino ser productivos poniendo a funcionar plenamente la planta. Para eso, se requieren garantías como el suministro de materias primas, entre otras”, expresó Barrios.

Alertó que Ferroven entró en el panorama generalizado de los polos industriales del país, como Matanzas en Guayana, que parecen cementerios por la afluencia de un mínimo de personal debido a la drástica caída de las operaciones industriales.

Ferroven surgió en 1998 tras el proceso de privatización de su antecesora Fesilven, filial de la Corporación Venezolana de Guayana, llevado a cabo por el Fondo de Inversiones de Venezuela, y que ganó el grupo Ferroatlántica de España. En la negociación se dejó el 20% de las acciones a los trabajadores.

Ubicada en Matanzas, estado Bolívar, la empresa actualmente lleva a cabo en sus hornos varios procesos para la elaboración de ferrosilicio, ferromanganeso, microsílice y pasta electrónica, los cuales también comercializa.

Barrios precisó que entre las materias primas, las cuales Ferroven compra directamente o a través de terceros, están el cuarzo de yacimientos en Bolívar que la empresa extrae mediante una concesión de CVG, pero el gobierno no renovó el contrato en 2010.

Otras materiales son hulla y coque procedentes de Colombia y manganeso de Brasil. El sindicalista reveló que otro inconveniente es que el gobierno no ha dado respuesta a Ferroven en cuanto a la emisión del permiso de exportación-importación.

Sin ese trámite se limita a Ferroven la traída de los materiales desde el exterior, así como las posibilidades de exportar 80% de la producción a Europa y América Latina, luego de cubrir las necesidades del mercado venezolano con el 20% restante.

Con información de El Nacional

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