Gremio de la salud insta a comisión de la ONU a visitar hospitales, pero no a los “maquillados”

Gremio de la salud insta a comisión de la ONU a visitar hospitales, pero no a los “maquillados”

Desde el hospital de niños José Manuel de los Ríos, trabajadores de la salud invitaron a la comisión técnica enviada por la Alta Comisionada de la Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, a visitar los centros de salud del país para que constate la emergencia humanitaria.

“¿A qué le tienen miedo (el gobierno)? ¿A que la comisión de la ONU se entere de que aquí los pacientes mueren? Yo invito a la misión técnica de la ONU a que visiten los hospitales, pero no a los que están siendo maquillados”, dijo Ana Rosario Contreras, presidente del Colegio de Enfermeros de Caracas, este jueves, 14 de marzo.

A las puertas del hospital de niños se encontraban representantes sindicales del sector salud y trabajadores del centro pediátrico, quienes pidieron a la comisión de Bachelet que ingrese al J.M. de los Ríos y constate las precarias condiciones en las que son atendidos los pacientes, las amenazas que sufren trabajadores por parte de la dirección y el amedrentamiento de grupos armados irregulares al personal de salud.

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Pese a ser un hospital pediátrico, el J.M. de los Ríos fue uno de los centros asistenciales que más padeció el megaapagón que afectó a todo el país el pasado jueves, 7 de marzo.

Las planta eléctrica interna con la que cuenta el hospital no respondió a la contingencia, mientras que dos plantas portátiles enviadas por Corpoelec horas después tampoco funcionaron.

La tercera planta que probó la empresa estatal activó energía suficiente para las áreas críticas, pero, denunciaron las madres, fue “vandalizada” por los trabajadores de la seguridad del hospital. Robaron unas piezas del generador de energía y este quedó inoperativo.

Aunque el hospital funciona actualmente con el suministro de energía que llega de la calle, en las adyacencias aún permanece una planta eléctrica enviada por Corpoelec. Efectivos militares y de las Fuerzas de Acciones Especiales de la Policía Nacional Bolivariana custodian el recinto hospitalario para prevenir otro robo y evitar el ingreso de periodistas y ONG al edificio.

Una realidad que se agrava
Vietnan Vera, médico de la terapia intensiva del hospital, indicó que las muertes que se produjeron en el principal centro pediátrico del país en las últimas horas no fueron causadas directamente por el apagón nacional.

Mencionó el caso de un bebé prematuro que falleció el pasado sábado, 9 de marzo, en la terapia neonatal y que recibió ventilación manual por parte de los médicos mientras los equipos estuvieron sin electricidad.

Vera también detalló que, aunado a la falta de insumos y material médico-quirúrgico en el hospital, se suma también la ausencia de equipos vitales para realizar diagnósticos, como radiología. “La máquina de rayos equis no funciona y el laboratorio tiene fallas constantes”, dijo.

“La crisis de los hospitales comenzó antes de la falla eléctrica. Esto solo agravó la situación de los pacientes“, insistió el médico intensivista.

Zuleima González padece la crisis del J.M. de los Ríos en primera persona. Su hijo de nueve años es paciente del servicio de Hematología y le diagnosticaron una anemia falciforme, enfermedad que ocasiona que los glóbulos rojos se destruyan.

“Mi hijo necesita un trasplante de médula para sanar. En el servicio hay más de 20 niños que lo requieren, pero son 14 los que necesitan un trasplante urgente”, clamó González. Sin embargo, la posibilidad de concretar la operación es lejana sin los convenios que mantenía el Estado para practicar estas cirugías en España e Italia.

Parte del tratamiento quimioterápico que recibe el hijo de González se lo provee el hospital, pero el Deferasirox, medicamento que reduce la sobrecarga de hierro en los pacientes, debe buscarlo fuera del país porque “aquí no se consigue”.

González detalló que, en lo que va de 2019, han fallecido ocho niños en el servicio de Hematología.

“¿Cómo me voy a sentir? Yo veo a todos esos niños que han muerto y pienso que, en cualquier momento, mi hijo puede fallecer mientras espera por un trasplante“, lamentó González.

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