Falta de electricidad en Zulia convierte a hospitales en caldo de bacterias

Falta de electricidad en Zulia convierte a hospitales en caldo de bacterias

“¿Cuántas vidas más?”, es el reclamo de Mercedes Guilarte al enterarse de que un conocido falleció en un hospital, en el estado Zulia, debido a los constantes apagones que pueden durar entre 5 y 16 horas. Las fallas eléctricas diarias afectan principalmente los centros hospitalarios, que ya se encuentran al borde del cierre técnico. La antigua capital petrolera de Latinoamérica se mantiene bajo la sombra del colapso de todo un país.

En el Hospital Universitario de Maracaibo las habitaciones están vacías por las condiciones en las que se encuentra el centro de salud que, aún con planta eléctrica, no puede atender pacientes más allá de emergencias, pues el aparato solo puede cubrir la demanda de energía en solo esa área.  

Dora Colmenares, directiva del Colegio de Médicos del Zulia, indicó para El Nacional que el Universitario es el único sitio que se encuentra prestando servicio en la localidad, por lo que asegura que 80% de los hospitales han cerrado sus puertas ante la crisis y falta de insumos en la zona. “Todos los servicios como cirugía, medicina interna y pediatría se encuentran funcionando en el HUM, pero sus áreas de apoyo, como Rayos X o traumatología, están clausuradas debido a la falta de recursos”, afirmó la médico.

Indicó que las plantas eléctricas solo pueden suministrar electricidad por una o dos horas; sin embargo, la ciudad se ha quedado a oscuras hasta por más de un día. El agua, servicio indispensable en un centro de salud, no llega desde hace mucho tiempo, antes que se registraran los cortes de luz. La energía que genera el equipo externo tampoco alcanza para el funcionamiento del aire acondicionado.  Los cirujanos han tenido que finalizar intervenciones quirúrgicas con linternas de sus teléfonos celulares.

“En estos momentos nos encontramos en una emergencia humanitaria compleja por la falta de servicios públicos y la migración forzosa de personal, factores que han agravado la situación. El gobierno ha dicho que el racionamiento puede durar hasta seis horas, pero hay veces que tenemos más de más 16 horas sin luz”, sostuvo la especialista.

Además de los cortes de electricidad, hay otras áreas del hospital que necesitan ser atendidas, como el depósito de desechos biológicos. El centro de salud se encuentra al borde de una contaminación generalizada porque  falla tanto la recolección de desperdicios como la limpieza de las zonas en donde se almacenan. La especialista explica que en el calor, las bacterias se proliferan, pues hay que recordar que en Maracaibo las temperaturas pueden alcanzar los 40 grados centígrados, lo que fácilmente convierte los pabellones en hornos.

Colmenares afirmó que el hospital no posee técnicos de radiología ni enfermeras debido a que la situación del país ha forzado a más de 2.800 miembros del personal médico a cruzar las fronteras, aún sin documentos, por la falta de operatividad del Hospital Chiquinquirá y el Hospital General del Sur.

“El hospital central es un centro médico desolado. No pueden decir que es mentira. El plan de este gobierno ha sido el desmembramiento de los centros de salud. Los pacientes se tienen que trasladar en las llamadas ‘perreras’ porque no hay transporte público y hay gente que ha muerto en ese tipo de unidades. Todo esto tienen un nombre, emergencia humanitaria compleja”.

La médico también denunció que los profesionales se encuentran con las manos atadas al no tener un boletín epidemiólogo desde hace cinco años por lo que no existe un control estadístico de las enfermedades en el país.

“Los médicos tenemos conocimiento que 60% de la población está en condición de desnutrición, pero qué pasa con lo que no vemos. En materia salud hemos retrocedido siete décadas, en estos momentos nos encontramos en el siglo XIX”, asegura Colmenares.

La Encuesta Nacional de Hospitales publicó un informe en el que asegura que solo en un lapso de 3 meses fallecieron 1.557 pacientes por la crisis hospitalaria. El documento señala que 756 de estos pacientes sufrieron un “trauma agudo” y 801 padecían enfermedades cardiovasculares, problemas que no pudieron ser tratados por la escasez de recursos en los centros médicos.

En ese período también se reportaron 79 muertes por problemas en el sistema de energía eléctrica de los centros de salud. Cabe acotar que la ENH-2018 reveló que 65% de los hospitales no tenían plantas eléctricas o las que tenían presentaban fallas.

Los centros médicos venezolanos consultados en el estudio tuvieron en promedio 1.04 cortes de energía diarios. Estas situaciones ocasionó que 49 personas fallecieran a causa de la falta del servicio.

“En Venezuela no se han construido hospitales generales desde hace 30 años. Implica que sistemas de seguridad para la energía deben ser mantenidos y actualizados, más cuando la falla en la población general tiene cada vez más interrupciones”, dijo Julio Castro, médico e integrante de la Comisión Especial de seguimiento a la ayuda humanitaria de la Asamblea Nacional.

Los hospitales también han sido afectados por las fallas que presentan los equipos médicos debido a los constantes cortes de luz, por lo que 18% de los centros asistenciales indicaron desperfectos en las máquinas posteriormente a las fallas de energía.

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