El clamor de los vendedores ambulantes para que los dejen trabajar

El clamor de los vendedores ambulantes para que los dejen trabajar

Desde el Macondo de los vendedores ambulantes en el centro de Bogotá, todas las cosas tienen un nombre: sobrevivencia. Se señalan con un dedo en medio de la pandemia.

Entre carritos de plástico y madera doña Carmen es una de los más de 39.620 vendedores de calle registrados en el IPES y una de las más de 80 mil que desde la llegada del COVID-19 se rebuscan día a día en cualquier esquina. Ella llegó hace 12 años al sector de San Victorino.

Con la llegada del COVID-19, la debacle fue inevitable, tuvo que tomar una decisión: guardar la cuarentena o conseguir dinero para vivir. Rompió las reglas y volvió a las calles.

Es la misma historia de muchos de sus compañeros de calle, que en las ocasiones que salen a buscar el sustento, son sancionados por la Policía con comparendos.

Y no solo comparendos han recibido, también denuncian abusos y excesos policiales.

Mientras los vendedores dicen que las ayudas no llegan, desde el Distrito responde, Libardo Asprilla, director del Instituto para la Economía Social: “con lista en mano podemos comprobar que sí les hemos entregado ayudas”.

Todos piden en un solo coro: que los dejen volver a trabajar y se comprometen a tener protocolos de bioseguridad.

Share this post