Qué hacer ante ómicron: ¿endurecer o relajar medidas?

Qué hacer ante ómicron: ¿endurecer o relajar medidas?

Las incidencias de COVID están aumentando a niveles récord en todo el mundo. Algunos países endurecen las medidas; otros apuestan por flexibilizarlas, por el curso más leve de la enfermedad que provoca ómicron.

Francia: controversia por las escuelas
El país tiene una incidencia de siete días de más de 2.800 y casi 370.000 nuevas infecciones en 24 horas: el número de contagios de coronavirus aumenta rápidamente, por lo que el Senado de París endureció las reglas para los no vacunados el jueves (13.01.2022). Estos no tendrán acceso a restaurantes, bares o instituciones culturales y no podrán viajar en avión o trenes de larga distancia. Hasta ahora, era posible con un test negativo. El endurecimiento de las reglas seguirá vigente mientras haya más de 10.000 pacientes con COVID en las clínicas francesas. Actualmente hay alrededor de 24.000.

Las escuelas permanecen abiertas. Pero el profesorado no está satisfecho y se manifestó este jueves con un paro nacional: las medidas para la protección de los estudiantes y el personal varían mucho y aún no hay una normativa clara en las escuelas.

Dinamarca: menos restricciones y vacunación
En Copenhague los indicadores habituales de pandemia también son extremadamente altos. La incidencia ha estado en niveles récord durante semanas, actualmente es de 2.500. Más de 20.000 personas se infectan con el virus todos los días. Y, sin embargo, los zoológicos, parques de atracciones, cines y teatros abrirán a partir del domingo (16.01.2022) para vacunados, los que hayan superado el COVID o muestren un test negativo.

La situación en las unidades de cuidados intensivos está bajo control, dijo el ministro de Salud, Magnus Heunicke, y la curva de nuevas infecciones está en retroceso. En el país, la gente confía sobre todo en la alta tasa de vacunación: más del 80 por ciento, casi el 55 por ciento con una terecera dosis de refuerzo.

España: polémica por COVID y gripe común
Pedro Sánchez, presidente del gobierno español, declaró que no se controlará la evolución del número de infecciones tan meticulosamente en vista de la alta tasa de vacunación, de más del 80 por ciento, y teniendo en cuenta que ómicron origina un curso más leve de la enfermedad. Según él, es hora de pensar en tratar la pandemia como una ola de gripe.

Para muchos médicos y científicos, sin embargo, es aún demasiado temprano, con una incidencia de más de 1.400 en siete días y muchas unidades de cuidados intensivos sobrecargadas en todo el país. El COVID-19 no se puede comparar con la gripe, advirtió Óscar Zurriaga, vicepresidente de la Sociedad Española de Epidemiología, en una entrevista con la Agencia de Prensa Alemana: «La pandemia aún no ha terminado y no sabemos a dónde nos llevará». El número de muertes por COVID sigue siendo significativamente más alto que el de una ola de gripe normal.

¿Relajar las medidas o no? La disputa sobre esta cuestión también se refleja en las medidas que se aplican en el país. Si bien la capital, Madrid, solo tiene una restricción general, el uso de mascarilla a pesar de una incidencia de siete días de más de 1.000, en Asturias, por ejemplo, solo están abiertas las terrazas de bares y restaurantes, y en Cataluña hay toque de queda nocturno.

Gran Bretaña: ¿tras los pasos de España?
En Reino Unido, la situación es muy similar a la de España: las cifras son altas, también la tasa de vacunación y los primeros expertos ya anuncian el fin de la pandemia, mientras otros piden cautela.

La incidencia de siete días es superior a 1.500 y hay alrededor de 170.000 nuevas infecciones todos los días. No obstante, el exjefe del grupo de trabajo sobre vacunas del Reino Unido, Clive Dix, también pidió el regreso a una «nueva normalidad», ya que la variante ómicron tiene tasas de mortalidad similares a las de la influenza. Dix está a favor de una estrategia dirigida a grupos de población muy vulnerables.

En el Reino Unido, más del 90 por ciento ya se ha vacunado y más del 60 por ciento tiene la dosis de refuerzo. El período de cuarentena para los enfermos de COVID-19 se redujo de siete a cinco días para compensar la escasez de personal en empresas, escuelas y hospitales. Muchas cirugías programadas se han pospuesto: casi seis millones.

China: tolerancia cero a pesar de los bajos contagios
La incidencia de siete días allí es casi nula desde hace meses. Sin embargo, tres ciudades están actualmente confinadas: Xi’an con 13 millones, Anyang con 5,5 millones y Yuzhou con un millón de habitantes.

Cuando surgen algunos casos, se confinan ciudades enteras. Todos los residentes son evaluados y no se les permite salir de sus hogares, los contactos cercanos de personas infectadas son alojados a la fuerza en hoteles, donde están aislados. El tráfico aéreo internacional todavía está muy restringido, y los pasajeros que llegan permanecen en cuarentena durante semanas.

China solo ha registrado oficialmente alrededor de 100.000 casos desde el comienzo de la pandemia. En Francia o España, se han infectado en la actualidad más personas en un solo día. China ha vuelto en gran medida a la normalidad. No obstante, se espera que la rigurosa estrategia cero-COVID se mantenga al menos hasta los Juegos Olímpicos de Invierno de Pekín a mediados de marzo.

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