Propietario de Nueva York perdona el alquiler a todos sus inquilinos

Propietario de Nueva York perdona el alquiler a todos sus inquilinos

Mario Salerno es propietario de 18 edificios en Nueva York. Esto supone el ingreso de miles de dólares mensuales en rentas. Pero este mes ha decido perdonar el alquiler a cada uno de sus inquilinos. Una decisión con la que pretende ayudar a los neoyorquinos a superar la pandemia del coronavirus, que se está cebando con la Gran Manzana.

Salerno, de 59 años, nació en Metropolitan Avenue. En 1959, su padre abrió una estación de servicio en el 451 de la calle Lorimer, que su familia, con él al frente, todavía opera estos días bajo el nombre de Salerno Auto Body Shop.

A lo largo de los años 80, Salerno fue comprando bloques, principalmente en el barrio de Williamsburg. Estima que tiene entre 200 y 300 inquilinos en 80 apartamentos de los que se ocupa con dedicación, según The New York Times. Un 30% se han acogido a su generosa oferta: «Muchas personas me dijeron que no saben cómo pagarán el alquiler del próximo mes», afirmó a la web Greenpointers.

Ante este panorama, el propietario estaba preocupado por el devenir de sus vecinos, ya que todos los negocios no esenciales en Nueva York se han cerrado para frenar la pandemia de coronavirus que está conduciendo al país a una recisión económica y unas cifras de desempleo nunca vistas.

Por ello extendió su oferta a los locales comerciales que posee, como al propietario de una peluquería en la Avenida Metropolitana, que avisó de que su negocio estaba el peligro debido a la caída de ingresos.

El lunes de esta semana, el casero publicó un anuncio en la entrada de los edificios comunicando a los vecinos su decisión: «Dada la reciente pandemia del coronavirus que nos afecta a todos, no exigiré el alquiler del mes de abril de 2020». Y añade: «¡Manténgase seguro, ayude a sus vecinos y lávese las manos!».

Muchos de sus inquilinos, señala, se han ofrecido a trabajar en la gasolinera como muestra de agradecimiento por el gesto que ha tenido el propietario, aunque asegura que las ha rechazado todas. «Simplemente me preocupa mucho la salud de todos», argumenta.

Para Lauren Broggini, de 29 años y una de sus inquilinas, la decisión de Salerno le ha supuesto un enorme alivio. Ella perdió recientemente su trabajo en la industria textil y como niñera. «Vivo mes a mes así que ha sido un acto de generosidad enorme que no me esperaba», señaló Broggini a Efe.

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