La guerra contra la dictadura cubano-venezolana AHORA ES QUE EMPIEZA…

La guerra contra la dictadura cubano-venezolana AHORA ES QUE EMPIEZA…

El año 2016 termina, pero no el asombro de los venezolanos ante el cinismo de los revolucionarios socialistas del siglo XXI, de ese grupo de forajidos venidos del golpismo, dispuesto a destruir el país, sus instituciones y empobrecer a su gente para dominarla y perpetuarse en el poder, al mejor estilo norcoreano o cubano.

Un año difícil, de triunfos y derrotas, de esperanzas y desesperanzas. Un régimen que retrocede pero que se recupera y se afinca, una oposición que avanza pero que a la vez recula, una unidad que se desune a veces por torpeza de algunos, otras por deficiencias y no pocas veces por los intereses de algunos que hacen malos cálculos y extemporáneos, lo que le da aire al régimen de Nicolás Maduro.

Los venezolanos parecemos habernos acostumbrado a las mentiras y las manipulaciones del régimen, de su dirigencia corrupta, encabezada por Maduro y el pretendiente Cabello quien espera el 2017 para sustituir a Maduro ante cualquier circunstancia, electoral o no, un juego difícil para él pues en definitiva representa una minoría detestable y deshonesta que ni los militares más golpistas apoyarían a ciegas.

A pesar de lo que parece ser, estoy seguro que no todos nos acostumbramos. Perecemos estar agotados, cansados, golpeados. Pero no es así. Estamos cogiendo aire para seguir en la lucha que tendrá sin duda un final feliz, no hay otro.

No hay reacciones contundentes, es cierto. Se persigue, se encarcela, se empobrece, se inventan guerras económicas, se desaparecen los billetes, se distribuyen juguetes robados y se anuncian otros y el venezolano de a pie parece aceptarlo. Todo parece ser perfecto para el régimen que se habría anotado una victoria, pírrica, por cierto, pero victoria al fin, al prolongar su agonía.

Sin embargo, no todo parece ser favorable al régimen. Su impopularidad es creciente. Empieza un nuevo año y estoy seguro que todos tenemos las esperanzas de que algo pasará, de que el fin de esta pesadilla se logrará. Los venezolanos estamos golpeados, repito, es cierto, pero no agotados, menos rendidos ante el ataque del grupo en el poder que parece a veces imponerse para siempre.

Llega enero, con una nueva directiva de la AN, a lo mejor una nueva MUD, una reorganización de la oposición que parece necesaria en esta nueva fase de la lucha. En el 2016 se hizo lo que se pudo, dentro de un juego asimétrico. Se jugó con las reglas, con quienes no las respetan.Se fue honesto con quienes no lo son.

Nuevos momentos llegan, sin duda. Paciencia, pero no tanta. Habrá un resurgimiento pues el país si bien parece agotado, simplemente, no lo está. Sólo espera que se abran nuevos espacios de lucha para derrotar de una vez por todas a esta maldición roja y regresar a la normalidad, a la vida que teníamos en donde podíamos salir, comer, vestir y divertirnos, un mundo en el que salíamos y regresábamos vivos a la casa. Nos divertíamos con lo poco que teníamos y no unos sino todos, aunque estos forajidos lo nieguen.

En el 2017 habrá cambios, sin duda. Ellos lo saben y se acomodan y preparan su tablero. Vendrán nuevos tiempos. Venezuela no es cuba ni los venezolanos somos cubanos, Hay una lucha por delante y para ello confiamos en una dirigencia que con sus defectos y virtudes deberá guiar ese cambio para abrir el espacio del progreso que tanto anhelamos los venezolanos.

Robert Carmona-Borjas

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