Siete grandes medidas de Obama que Trump podría revertir

Siete grandes medidas de Obama que Trump podría revertir

¿Habrá borrón y cuenta nueva o se construirá sobre lo que ya existe?

En sus palabras de despedida, el todavía presidente de Estados Unidos, Barack Obama, dijo este martes sentirse incluso más optimista que cuando llegó a la Casa Blanca en 2009.

Sin embargo, parte de su legado puede desaparecer si el presidente electo Donald Trump cumple las promesas que hizo en campaña respecto a algunas de las políticas más distintivas de la era Obama.

Todos los ojos están puestos en lo que pasará con la ley de Protección al Paciente y Cuidado de Salud Asequible, más conocida como Obamacare.

Pero no es la única medida que está en juego.

BBC Mundo te cuenta qué puede pasar con esta ley (la más compleja) y otras de las decisiones más destacadas de los dos mandatos de Barack Obama.

1. El incierto destino de Obamacare

“Derogar y reemplazar” fueron dos de los verbos más repetidos durante la campaña electoral del republicano Donald Trump.

Esto es lo que Trump prometió que haría con Obamacare (la ley de Protección al Paciente y Cuidado de Salud Asequible,) desde el primer día de su presidencia.

Con esta posición, el magnate se hacía eco del desencanto de la mayoría de sus seguidores y se sumaba al frontal rechazo que los republicanos han expresado durante años hacia la ley de cobertura sanitaria aprobada en 2010.

Pero por el momento, el equipo de transición ha dado señales confusas.

El propio Trump dijo, después de entrevistarse con Obama el pasado 10 de noviembre, que hay una o dos cosas de la ley “que no están tan mal”.

Por ejemplo, es improbable que el nuevo gobierno se decida a eliminar el aspecto más popular de la ley: la prohibición a las compañías aseguradoras de rechazar a personas con enfermedades preexistentes.

La semana pasada, el vicepresidente electo, Mike Pence, quiso despejar las dudas e insistió en que Obamacare será derogada.

Pero no parece tan fácil.

Es difícil que el Congreso sea capaz de derogar completamente la ley sin contar con una supermayoría de 60 votos en el Senado (el Partido Republicano cuenta con 52 escaños en esta cámara, por 48 de los demócratas).

Lo que sí puede hacer es eliminar partes de la ley con una mayoría simple.

Los republicanos prefieren que haya un período de transición, porque son reticentes a quitar de golpe la protección a los 22 millones de personas actualmente cubiertas con Obamacare.

Por otro lado, no se sabe bien qué plan sustituirá a Obamacare y parece haber poco consenso sobre el camino a seguir.

Con todo, si Trump decide que la ley fracase, no tiene siquiera que esperar al Congreso.

Puede hacerlo con una simple firma.

Como presidente, tiene la potestad de retirar una apelación del gobierno federal contra una demanda, House vs. Burwell, que miembros republicanos de la Cámara de Representantes ganaron en abril de 2016 y Obama vetó.

Y eso, dicen los analistas, sería el fin de Obamacare.

2. Los Dreamers y sus derechos

A Barack Obama se le reprocha no haber sido capaz de aprobar la reforma migratoria integral que prometió a su llegada a la Casa Blanca.

El mandatario saliente argumenta que esto se debe a que desde 2010 la Cámara de Representantes y el Senado eran republicanos.

Para contrarrestar dicho bloqueo, Obama adoptó algunas medidas por medio de órdenes ejecutivas.

Así, en junio de 2012, Obama estableció el programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés).

El programa DACA suspende temporalmente la deportación y facilita permisos de trabajo a personas que llegaron a EE.UU. cuando eran niños.

Para acogerse al programa, los inmigrantes indocumentados deben:

►Haber entrado en el país antes de cumplir los 16 años y antes de 2007.
►Estar escolarizados o licenciados del ejército.
►Tener menos de 31 años el 15 de junio de 2015.
►No haber sido condenados por algún delito ni suponer una amenaza para la seguridad nacional.

Este programa no ofrece un estatus legal ni abre un camino a la ciudadanía.

En noviembre de 2014, Obama anunció cambios al programa para incluir a los inmigrantes indocumentados que hubieran entrado en el país antes de 2010 y eliminar el requisito de los 31 años de edad.

Sin embargo, un fallo de un tribunal federal bloqueó estas últimas medidas.

En cualquier caso, Trump anunció que anulará las dos decisiones.

Se calcula que más de 740.000 de los llamados Dreamers (soñadores) tienen permisos de trabajo bajo el programa DACA.

Trump puede cerrar el programa en su primer día en la Casa Blanca.

Algunos compañeros de partido prefieren que la cuestión se aborde de forma gradual.

“Para las personas que ya tienen permisos, sería mejor no quitárselos pero tampoco renovarlos, eso nos daría tiempo para encontrar una solución legislativa”, propuso el senador cubanoestadounidense por Florida Marco Rubio.

3. ¿Volverá el hielo a las relaciones con Cuba?

Donald Trump prometió a los republicanos anticastristas que revertiría la política de aproximación de Obama hacia Cuba.

Además, aseguró que mantendrá firme el embargo económico de décadas contra la isla y cerrará la recién inaugurada embajada de EE.UU. en La Habana.

“Me gustaría creer que esto fue un oportunismo electoral de último minuto, una variación de su antiguo estilo que pienso no le trajo tanto beneficio”, le dijo a BBC Mundo Michael Bustamante, profesor de Historia Latinoamericana en la Universidad Internacional de Florida.

Según Bustamante, “es difícil decir si genuinamente está planeando implementar estas políticas”.

La última vez que suavizó el embargo económico, el presidente Obama calificó sus medidas hacia Cuba de “irreversibles”.

Pero muchas están basadas en órdenes ejecutivas y el presidente electo Trump podrá, si así lo desea, revocarlas.

James Williams, del grupo Engage Cuba, duda que lo haga: “Esta es una de las decisiones políticas más populares en el país. En una encuesta que sostuvimos, 63% de cubanoestadounidenses en Miami quieren ver el levantamiento del embargo.

“Así que la única conclusión a la que se puede llegar es que se debería continuar progresando”.

4. El frustrado cierre de Guantánamo

Aquí no podemos hablar de una medida consagrada.

Obama firmó el 22 de enero de 2009 una orden ejecutiva para cerrar el centro de detención en la Bahía de Guantánamo, en Cuba, pero deja la presidencia con la frustración de no haberlo conseguido.

En la cárcel quedan menos de 60 detenidos. Se aprobó la liberación de 20 de ellos y Obama está tratando de transferir a algunos antes de que termine su mandato.

Pero el 3 de enero, el presidente electo dejó claros sus puntos de vista en un mensaje en Twitter.

“No debería haber más liberaciones”, escribió. “Son personas extremadamente peligrosas y no se les debe permitir volver al campo de batalla”.

También puede ocurrir que el presidente Trump decida que no solo quiere suspender la transferencia de prisioneros sino mandar allí nuevos detenidos.

“Vamos a llenarlo de chicos malos”, dijo Trump en la campaña electoral en febrero de 2016.

5. El acuerdo con Irán sobre su programa nuclear

Irán y el grupo de 5 potencias más 1 (Estados Unidos, Reino Unido, Francia, China, Rusia y Alemania) alcanzaron el llamado Plan de Acción Integral Conjunto en julio de 2015.

Según el pacto, Teherán aceptó limitar algunos de los aspectos de su programa nuclear a cambio de que se suspendieran las sanciones relacionadas con esta disputa.

Obama menciona este acuerdo como uno de sus logros más significativos en prácticamente todas sus intervenciones.

Pero durante la campaña electoral Trump prometió anularlo.

Lo calificó de “desastre” y “el peor acuerdo jamás negociado”. También alertó que podía conducir a un “holocausto nuclear”.

El gobierno de Irán declaró que la nueva administración estadounidense no podrá romper el acuerdo.

Pero sí puede.

Al menos así lo reconoció el portavoz del Departamento de Estado estadounidense, Mark Toner, a principios del pasado diciembre.

“No es un tratado formal. Nadie puede evitar que una de las partes del acuerdo se retire”, dijo Toner.

“El contrapunto es: ¿por qué querría nadie abandonar esto? ¿Porque es eficaz?”, se preguntó.

El hasta ahora director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) John Brennan coincide con esta opinión.

En entrevista concedida a la BBC el mes pasado, Brennan advirtió al presidente electo que poner fin al acuerdo nuclear sería “desastroso y un disparate”.

6. Los compromisos para hacer frente al cambio climático

El pasado mes de noviembre, Obama aprobó una ley para prohibir la perforación petrolífera en el Ártico durante al menos 5 años.

La medida fue recibida como una victoria por los ambientalistas que llevan años haciendo campaña para detener la perforación en una región ecológicamente frágil.

Pero la prohibición puede ser anulada por Trump, que en ocasiones anteriores ha prometido aumentar las perforaciones lejos de la costa.

Es un ejemplo más de las opiniones contrarias que mantienen Obama y Trump en cuestiones climáticas y medioambientales.

Si Obama hizo del fomento de las energías renovables parte importante de su política, Trump ha insistido en volver al uso del carbón y no considera que el cambio climático deba ser motivo de preocupación urgente.

Así, Trump anunció que retirará los fondos comprometidos por Estados Unidos para cumplir el Acuerdo de París sobre el clima alcanzado en la capital francesa en diciembre de 2015.

Es una decisión que puede tomar sin oposición.

7. El siempre delicado asunto de las armas

Obama tiene clavada una espina que le duele más que cualquiera de las otras decepciones aquí mencionadas: el no haber podido hacer más por el control de armas.

Cada vez que recuerda el tiroteo de la escuela infantil Sandy Hook en Newtown, Connecticut, en diciembre de 2012 en el que murieron 20 niños y 6 adultos, no puede contener la emoción y la frustración.

En un país donde la posesión de armas es un derecho garantizado por la Segunda Enmienda de la Constitución, Obama ha chocado con los legisladores para aprobar leyes que ayuden a controlar el uso de las armas de fuego.

En enero de 2016, Obama optó por aprobar un paquete de acciones ejecutivas destinadas sobre todo a reforzar la revisión de antecedentes y a incrementar el control sobre los vendedores de armas, en especial los que operan en internet y en ferias de armas.

Una vez más, al tratarse de acciones ejecutivas, Trump no necesita más que una firma para deshacer lo ordenado por su antecesor.
Y en este caso, definitivamente no encontrará fuerte oposición.

Fuente: BBC

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