El Departamento del Tesoro de Estados Unidos ha señalado una transferencia de la aerolínea española Plus Ultra como parte de una compleja estructura financiera vinculada al blanqueo de capitales procedentes de la petrolera estatal venezolana Pdvsa. Según un informe de la Red de Control de Delitos Financieros (FinCEN), la compañía habría enviado en 2021 más de 519.000 dólares a una cuenta en el banco suizo MBaer Merchant Bank AG, actualmente bajo la lupa de Washington por presuntamente facilitar operaciones de lavado de dinero internacional.
El documento, citado en la prensa española, describe que la cuenta receptora era utilizada para pagar los honorarios de intermediarios financieros que operaban para desviar fondos provenientes de la corrupción en el sector petrolero venezolano. Entre los beneficiarios de esa estructura figura el empresario colombiano Alex Saab, señalado desde hace años por las autoridades estadounidenses como uno de los principales operadores financieros del chavismo. Saab, que fue indultado en 2023 tras un intercambio de prisioneros, vuelve a aparecer en el radar de la justicia de Estados Unidos a partir de estos nuevos movimientos detectados por el Tesoro.
Aunque la mención de Plus Ultra en el informe no implica una imputación penal directa, el FinCEN utiliza el rastro de la transferencia para justificar la propuesta de declarar al MBaer Merchant Bank AG como institución de “preocupación primaria por blanqueo de capitales”, lo que podría derivar en restricciones severas de acceso al sistema financiero estadounidense. El registro interno detalla que la operación se inserta en un entramado de redes que habrían utilizado bancos en Suiza y otros países para mover dinero vinculado a la corrupción, evasión de sanciones y desvío de recursos estatales venezolanos.
Un rescate público rodeado de sospechas
El llamado “caso Plus Ultra” ya venía bajo investigación en España desde que la aerolínea recibió un rescate de 53 millones de euros de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) en 2021, como parte de los programas de ayuda por la pandemia. La Fiscalía Anticorrupción española ha detectado indicios de que parte de esos fondos públicos pudieron terminar en cuentas en el extranjero vinculadas a una presunta red de blanqueo con ramificaciones en Venezuela, Francia y Suiza.
Documentos judiciales y periciales señalan que Plus Ultra suscribió contratos de préstamo con varias sociedades que después aparecieron como piezas de una organización dedicada a lavar dinero procedente de fondos públicos venezolanos. Tras recibir la ayuda del Estado, la aerolínea habría realizado devoluciones de dinero a esas empresas a través de transferencias internacionales, lo que refuerza las dudas sobre un posible uso fraudulento del rescate. Entre las operaciones investigadas figuran movimientos vinculados a la venta de oro del Banco de Venezuela y a irregularidades en el programa estatal de alimentos subsidiados CLAP, que organismos internacionales han señalado como uno de los principales focos de corrupción del chavismo.
El nexo PDVSA: combustible, deudas y sanciones
Las pesquisas también han puesto el foco en los pagos de Plus Ultra a Pdvsa, su proveedor de combustible en Caracas. Peritos que han declarado ante la justicia española detallaron que, apenas se desembolsó el rescate público, una parte relevante del dinero fue destinada a saldar una deuda con la petrolera venezolana por suministro de combustible. La aerolínea ha defendido que se trataba de un pago legítimo a un proveedor y ha alegado que, debido a las sanciones internacionales y embargos, esa deuda se había acumulado durante años.
Sin embargo, expertos independientes han cuestionado la decisión de utilizar inmediatamente fondos de un rescate estatal para cancelar obligaciones con una empresa de un país sometido a sanciones y con un largo historial de escándalos de corrupción. A su juicio, lo habitual en compañías que recurren a ayudas públicas de emergencia es reestructurar o aplazar deudas, no priorizar pagos a proveedores en contextos de alto riesgo reputacional y financiero.
Un esquema global de corrupción financiera
El informe del Departamento del Tesoro se inscribe en una ofensiva más amplia de Estados Unidos contra redes que habrían utilizado el sistema financiero internacional para disfrazar el origen ilícito de recursos vinculados a la renta petrolera venezolana, ventas de oro y otros negocios opacos. Según el FinCEN, intermediarios radicados en Suiza, Panamá y otros centros financieros movían fondos a través de bancos y sociedades pantalla, combinando dinero procedente de contratos públicos, oro venezolano y programas sociales como los CLAP.
La información sobre Plus Ultra se apoya también en investigaciones periodísticas que, desde hace años, documentan cómo la aerolínea se benefició de un rescate cuestionado por expertos y partidos de la oposición en España, al tiempo que mantenía vínculos comerciales con actores relacionados con el chavismo. Para Washington, la transferencia de más de 519.000 dólares se convierte en una pieza adicional de un rompecabezas que apunta a una red transnacional de corrupción que ha utilizado el petróleo, el oro y hasta ayudas por la pandemia como combustible financiero.
Impacto político y judicial en España y Venezuela
En España, el caso ha generado un fuerte desgaste político para el gobierno que aprobó el rescate, alimentando acusaciones de favoritismo y de opacidad en los criterios de selección de las empresas beneficiadas. La Fiscalía Anticorrupción ha pedido ampliar diligencias y ha puesto bajo la lupa tanto a los directivos de Plus Ultra como a las sociedades que actuaron como prestamistas y posteriores receptoras de los fondos.
En Venezuela, la mención de Pdvsa y de Alex Saab en un nuevo documento del Tesoro estadounidense vuelve a subrayar cómo la estatal petrolera y los programas asistenciales del chavismo han sido utilizados, según múltiples investigaciones, como canales para desviar recursos públicos hacia redes privadas de intermediarios y empresarios afines al poder. Las nuevas revelaciones podrían complicar futuras negociaciones entre Caracas y Washington, en un momento en que las sanciones, el control de activos y los acuerdos energéticos siguen siendo piezas de presión en la agenda bilateral.

