La dirigente opositora Magalli Meda, mano derecha de María Corina Machado, afirmó en declaraciones al diario español ABC que la comunidad internacional no puede “normalizar el mismo sistema criminal” que ha gobernado Venezuela durante años y advirtió que “Delcy es Maduro”, en alusión directa a la presidenta interina Delcy Rodríguez. Meda sostiene que, aunque haya cambios de rostro en Miraflores y se hable de transición, la estructura de poder, los mecanismos de control y las redes de corrupción y represión siguen siendo los mismos que operaban bajo Nicolás Maduro.
Según el resumen de esa entrevista recogido por medios y agregadores de noticias, la dirigente recalca que el peligro de esta etapa es que se quiera vender como “normalización” un simple reacomodo del chavismo con nuevos interlocutores aceptables para algunas cancillerías, sin desmontar el entramado criminal ni garantizar justicia para las víctimas. En esa línea, insiste en que cualquier negociación debe incluir responsabilidades claras para los jerarcas del régimen, empezando por quienes siguen en libertad y en posiciones de poder, y no limitarse a indultos o amnistías que blinden a la cúpula.
Meda también ha venido alertando, en mensajes previos, contra el uso de la Ley de Amnistía como instrumento de control político, denunciando que se aplica de manera selectiva y deja por fuera a cientos de presos políticos, militares y ciudadanos que participaron en protestas pacíficas. Su posición coincide con la de María Corina Machado y con la de organizaciones de derechos humanos que advierten que no se puede “pasar la página” sin verdad, justicia y garantías de no repetición frente a los crímenes del régimen.
En el plano internacional, la advertencia de Meda llega en un momento en que gobiernos como el de Estados Unidos y aliados europeos exploran hasta dónde cooperar con el gobierno de Delcy Rodríguez en materia energética, migratoria y de seguridad, al tiempo que condicionan alivios de sanciones a avances concretos en materia democrática. Para el entorno de Machado, aceptar a Rodríguez y a su círculo como “socio estable” sin exigir ruptura real con el legado de Maduro equivaldría a legitimar el sistema que, precisamente, mantiene al país en una situación de emergencia humanitaria y masivo exilio.

