La embajada de Estados Unidos en Venezuela volvió a izar este sábado 14 de marzo la bandera estadounidense en su sede de Caracas, exactamente siete años después de que fuera arriada por la ruptura de relaciones ordenada por Nicolás Maduro en 2019. La encargada de negocios Laura Dogu encabezó la ceremonia y aseguró que “ha comenzado una nueva era para las relaciones entre los Estados Unidos y Venezuela. Seguimos con Venezuela”.
Dogu recordó que el 14 de marzo de 2019 la bandera fue bajada por última vez y que, a la misma hora, el 14 de marzo de 2026, ella y su equipo la izaron de nuevo, subrayando el carácter simbólico del gesto. La diplomática llegó al país a finales de enero para reabrir la misión cerrada desde 2019, en el marco del deshielo bilateral tras la caída de Maduro, la liberación parcial de presos políticos y la asunción de Delcy Rodríguez como presidenta interina.
Según Euronews y la propia embajada, Dogu tiene el encargo de ejecutar una hoja de ruta estratégica diseñada por la administración de Donald Trump y el secretario de Estado Marco Rubio, centrada en tres pilares: estabilizar el orden interno, apoyar la recuperación económica y acompañar una transición hacia un modelo democrático y “amigable” con los intereses regionales de Washington. El restablecimiento de la misión ha permitido reuniones directas entre la enviada estadounidense y Rodríguez, así como con otros altos funcionarios, para coordinar temas de energía, seguridad, migración y liberación de presos políticos.
El Departamento de Estado ya había anunciado a comienzos de año la decisión de restablecer relaciones diplomáticas y consulares con Venezuela, tras una visita técnica de una delegación estadounidense a Caracas el 9 de enero para evaluar condiciones de reapertura. El ministro del Interior, Diosdado Cabello, llegó a afirmar entonces que la reactivación de embajadas permitirá recuperar la representación consular, un punto clave para millones de venezolanos que necesitan trámites migratorios y de documentación.
El izamiento de la bandera se convierte así en la postal visible de un giro de fondo: después de años de ruptura, sanciones y confrontación abierta, Estados Unidos vuelve a tener presencia plena en Caracas y apuesta por gestionar la transición desde dentro, con embajada operativa, agenda de cooperación y una influencia directa sobre el nuevo esquema de poder venezolano.

