La Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV) propuso un aumento gradual del salario mínimo que arrancaría en 200 dólares mensuales y escalaría progresivamente hasta los 450 dólares, en un intento de acercar los ingresos de los trabajadores al costo de la canasta básica. El secretario ejecutivo de la central, Tito Blanco, explicó que la iniciativa aún está en fase de análisis con un equipo de asesores económicos y que será presentada formalmente al gobierno venezolano en los próximos días.
Blanco detalló que el esquema que se discute parte de un piso de 200 dólares, para luego avanzar hacia un salario mínimo que podría ubicarse en torno a los 450 dólares, cifra que, según sus cálculos, se aproxima al “término medio” del costo de la canasta básica, actualmente estimada en unos 570 dólares mensuales. La propuesta se plantea como una ruta de recuperación progresiva del poder adquisitivo y no como un ajuste único de choque, con el argumento de que las empresas requieren tiempo para adaptarse a la nueva estructura de costos laborales.
El dirigente sindical insistió en que el objetivo central es reconstruir el salario mínimo y “darle el justo valor al trabajo”, recordando que este indicador sirve de referencia para otros derechos laborales, como prestaciones sociales, utilidades, vacaciones y recargos nocturnos establecidos en la ley. A su juicio, comenzar con una cifra que “sea manejable” permitiría abrir un espacio de negociación real con el Ejecutivo y el sector empresarial, evitando que el debate quede reducido a anuncios simbólicos sin impacto en el bolsillo de los trabajadores.
Blanco sostuvo que existen condiciones financieras para iniciar este proceso, pues, según datos manejados por el propio gobierno, en 2026 podrían ingresar al país alrededor de 37.000 millones de dólares, producto principalmente de la recuperación de la actividad petrolera y de nuevos acuerdos en materia energética y minera. A partir de esas proyecciones, la CTV defiende que hay “recursos suficientes” para impulsar un rescate gradual del salario mínimo que acerque los ingresos a la realidad del costo de la vida.
La propuesta se inserta además en las discusiones de la Mesa de Diálogo Social, un mecanismo tripartito que reúne a representantes de trabajadores, empleadores y gobierno, donde se busca fijar un nuevo marco de referencia salarial para el país. Desde la central sindical subrayan que no se oponen a revisar la legislación laboral, siempre que cualquier reforma a la Ley del Trabajo se discuta “con dos posiciones sobre la mesa”, es decir, con participación efectiva del movimiento obrero y no como una imposición unilateral del Ejecutivo.
Organizaciones sindicales y expertos en materia laboral han señalado que, aunque un salario mínimo de entre 200 y 450 dólares representaría un salto considerable respecto al ingreso actual, sigue quedando por debajo del costo reportado de varias canastas básicas en el país. Sin embargo, consideran que un esquema escalonado podría servir como punto de partida para recuperar –al menos parcialmente– la capacidad de compra de los trabajadores formales, siempre que venga acompañado de políticas que contengan la inflación y de transparencia en el uso de los recursos públicos.

