Los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron a Venezuela dejaron cientos de muertos y miles de heridos y damnificados mientras las autoridades estiman además personas atrapadas entre escombros, 250 edificaciones afectadas o perdidas y 346 construcciones dañadas en total, entre ellas hospitales y centros comerciales. En el foco de la emergencia aparece el colapso de varios edificios de la Misión Vivienda en La Guaira y otros sectores del país, lo que reactivó advertencias previas sobre fallas de diseño, ejecución y supervisión en estas obras.facebook+4
El caso más visible ha sido el de complejos habitacionales de Urimare, La Guaira, donde se reportaron desplomes tipo “panqueque”, inclinaciones laterales y fallas progresivas en estructuras levantadas por la Gran Misión Vivienda Venezuela. Estas patologías son compatibles con deficiencias en rigidez lateral, confinamiento insuficiente, baja ductilidad y posibles problemas en la cimentación ante solicitaciones sísmicas intensas, como las asociadas a un evento de gran magnitud en zona de subducción. La magnitud del daño es todavía mayor porque estas vulnerabilidades no eran nuevas ni desconocidas.instagram+2
Ya en noviembre de 2022, vecinos de estos edificios denunciaban hundimientos, filtraciones, grietas y deslizamientos desde hacía años, además de socavaciones entre la losa de cimentación y el terreno. Esa degradación preexistente ayuda a entender por qué algunos bloques colapsaron con tanta rapidez tras el sismo. El arquitecto y docente Enrique Larrañaga advirtió que parecían construcciones “muy pobres de construcción”, mientras el especialista Alfredo Cilento señaló que existía vulnerabilidad en los edificios de la Misión Vivienda y cuestionó la opacidad sobre los estudios de suelo y los planos. También el entonces presidente del Colegio de Ingenieros, Enzo Betancourt, afirmó que esa información era “un secreto de Estado”.elestimulo
El problema no se limita a La Guaira. Los reportes difundidos tras el terremoto apuntan a colapsos y graves daños en edificios residenciales de Caracas, La Guaira y otras zonas afectadas, incluyendo estructuras habitacionales vinculadas a programas oficiales. Medios internacionales y balances oficiales señalan que hay cientos de familias sin vivienda, además de numerosos damnificados por evacuaciones preventivas, pérdidas totales y daños estructurales severos en complejos residenciales y hospitales. La cifra de 70.000 familias afectadas en La Guaira fue mencionada por autoridades, aunque sin una desagregación completa en el balance disponible.elpais+3
El colapso de estos edificios vuelve a abrir una discusión de fondo: la necesidad de estudios estructurales independientes, revisión de planos y cálculos, mantenimiento preventivo y supervisión técnica real en proyectos públicos de vivienda. La combinación de ejecución apresurada, ausencia de auditorías externas, secretismo institucional y fallas acumuladas por años parece haber amplificado el impacto del terremoto sobre las torres de la Misión Vivienda. En un país sísmico, la seguridad de millones de familias no puede depender de obras sin transparencia ni control verificable.
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