Las primeras 72 horas tras un derrumbe suelen ser el periodo más crítico para encontrar sobrevivientes con vida, y a partir de allí las probabilidades caen de forma drástica, aunque no desaparecen por completo. En el contexto de los terremotos en Venezuela, esa ventana temporal ha sido uno de los factores que más presión ha puesto sobre los equipos de rescate que trabajan en La Guaira, Caracas y otras zonas afectadas.

Especialistas citados por medios internacionales explican que la supervivencia bajo escombros depende de múltiples variables: la gravedad de las lesiones, la disponibilidad de aire, agua y alimento, la postura de la persona atrapada, la altura y características de la estructura colapsada, así como la temperatura y el acceso a atención médica. Por eso, aunque las primeras 24 a 48 horas son las más decisivas, todavía pueden producirse rescates más tardíos en cavidades con espacio y ventilación suficientes.

La referencia a las 72 horas no es una regla absoluta, sino una guía operativa para las brigadas de emergencia. Naciones Unidas y otros organismos suelen intensificar y luego reorientar sus esfuerzos de búsqueda a medida que pasan los días sin hallazgos de personas con vida, aunque la experiencia en desastres de gran magnitud ha demostrado que existen excepciones y rescates incluso después de varios días.

En Venezuela, ese margen de tiempo adquiere especial relevancia por la magnitud de los colapsos estructurales y por la cantidad de personas aún reportadas como desaparecidas. La presión sobre hospitales, la remoción de escombros y la coordinación internacional de rescate buscan precisamente aprovechar cada hora útil antes de que las probabilidades de supervivencia disminuyan de manera severa.


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