El Metro de Caracas desalojó a sus usuarios este 29 de junio luego de registrarse un sismo de magnitud 4,2 que volvió a sacudir a la capital venezolana y a otras zonas del centro del país. La medida preventiva buscó evitar riesgos dentro de los trenes y andenes en un sistema ya afectado por las constantes fallas y por el impacto de los recientes terremotos mayores.

Tras el movimiento telúrico, los pasajeros fueron obligados a abandonar los vagones y estaciones, en medio de escenas de nerviosismo y temor alimentadas por el recuerdo fresco de los colapsos y daños estructurales registrados días atrás. Muchos usuarios optaron por permanecer en la superficie y evitar nuevos traslados subterráneos, ante la incertidumbre sobre el estado real de la infraestructura del metro.

La evacuación se da en un contexto marcado por la desconfianza ciudadana hacia la capacidad del sistema para operar con seguridad después de la seguidilla de sismos. Mientras continúan las réplicas y la revisión de estructuras, el transporte público masivo se suma a la larga lista de servicios tensionados por la emergencia.


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