El secretario del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de EE.UU., Markwayne Mullin, encendió el debate migratorio al declarar que “necesitamos deportaciones masivas” y que esa es una demanda directa de la base del expresidente Donald Trump.
En una entrevista con On Balance with Leland Vittert (NewsNation), difundida a partir del 9 de septiembre, Mullin dijo: “Nuestra base quiere deportaciones masivas. Las necesitamos”. El funcionario defendió que el DHS está alcanzando “cifras récord” en expulsiones, pero con una estrategia distinta para “bajar la temperatura” de los operativos sin dejar de aplicar la ley.
Mullin insistió en que él no decide qué leyes se cumplen: “El Congreso aprueba estas leyes, y el ICE y el DHS simplemente las aplican”. En otros mensajes recientes, ha relacionado la entrada irregular con riesgos de delincuencia y ha descrito la misión del DHS como una “guerra todos los días”.
Las declaraciones se dan en un contexto de endurecimiento de la política migratoria de Trump: el DHS y ICE han reportado detenciones mensuales récord y más de 3 millones de salidas del país desde el retorno del magnate (deportaciones, entregas a terceros países y salidas “voluntarias” bajo amenaza de detención).
La frase “necesitamos deportaciones masivas” ha generado críticas de organizaciones de derechos humanos y defensores de migrantes, que advierten sobre el impacto en familias mixtas, trabajadores indocumentados y comunidades latinas. Al mismo tiempo, sectores afines a Trump respaldan la medida como una cuestión de seguridad nacional y orden público.
Con esta retórica y los recursos presupuestarios aprobados en 2025–2026 para ICE y el DHS, se esperan más operativos focalizados en migrantes con órdenes finales de deportación y antecedentes penales, así como nuevos enfrentamientos con ciudades “santuario” como Nueva York, Boston y San Francisco.
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