El tribunal de inmigración del centro de Miami, ubicado en el 333 de South Miami Ave., se ha convertido en un escenario de largas esperas bajo condiciones climáticas extremas para cientos de inmigrantes, quienes deben aguardar horas a las afueras del edificio soportando calor sofocante, tormentas intensas y fuertes ráfagas de viento.
Condiciones extremas: desde las 3-4 de la mañana
Mayerling Alvarado, de 38 años, y su esposo llegaron hacia las 4:00 a.m. al tribunal, recién concluida la jornada nocturna de trabajo de Alvarado en labores de limpieza. La pareja nicaragüense empacó comida, agua y se resguardó bajo una sombrilla azul, pero cuando comenzó a llover, se apretujaron junto a otras personas bajo la entrada del tribunal.
«Preferimos venir y perder un día de trabajo. Lo menos que queremos es que nos deporten«, dijo Alvarado.
Maidelyn Cruz, quien viajó desde Tampa con su hija de 7 años, relató: «La primera audiencia fue fácil porque era llegar en mi horario y ya no había problemas. Pero ahora estoy aquí desde las 3:00 a.m. con la niña. Realmente es horrible«.
Causas del colapso: plan de deportación de Trump
Expertos señalan que diversos factores impulsados por el plan de deportación masiva del presidente Donald Trump han provocado las aglomeraciones:
- Adelanto de las citas judiciales
- Incremento de las detenciones migratorias
- Vistas multitudinarias en las que se convoca a hasta 150 personas ante un mismo juez en un solo día para agilizar la resolución de expedientes
- Fin de las audiencias virtuales: desde el 8 de septiembre, los inmigrantes están obligados a comparecer en persona, eliminando la medida implementada durante la pandemia que permitía acudir a las citas sin perder la jornada laboral
«Al asumir la administración Trump, determinaron que todos los casos eran prioritarios y colapsaron el sistema con una enorme cantidad de expedientes», afirmó Elina Santana, abogada de inmigración radicada en Miami. «Por eso hoy hay más casos activos que nunca«.
El tribunal con más casos pendientes del país
El tribunal de inmigración del centro de Miami es conocido desde hace tiempo por acumular la mayor cantidad de casos pendientes del país. En las últimas semanas, cientos —si no miles— de inmigrantes, incluidos niños y adultos mayores, han tenido que aguardar durante horas a las puertas del edificio.
Grace Willberg, abogada de inmigración del sur de la Florida, relata haber visto filas que se extienden hasta la manzana contigua, cerca de un hotel. Una de sus representadas, una joven madre de dos niños residente en Stuart, llegó a las 5:00 a.m. para su cita de las 8:00 a.m.
Cubanos en incertidumbre jurídica
Cruz llegó a Estados Unidos procedente del occidente de Cuba hace cinco años con el documento I-220A. Abogados del sector calculan que cientos de miles de cubanos recibieron dicho formulario al cruzar la frontera mexicana.
No obstante, una junta de apelaciones de inmigración determinó que la I-220A no constituye un documento válido para acogerse a la Ley de Ajuste Cubano ni para solicitar la residencia permanente, dejando a miles de ciudadanos cubanos en la incertidumbre jurídica.
Un enorme perjuicio económico y logístico
Los abogados recalcan que las prolongadas esperas representan mucho más que una molestia:
- Ausentarse de sus trabajos
- Gestionar el cuidado de sus hijos
- Conseguir transporte
- Asumir gastos de combustible y estacionamiento
- Costear alojamiento al desplazarse desde otros puntos del estado (las únicas dos cortes en Florida están en Miami y Orlando)
«Es un trastorno enorme. No solo por la carga económica, sino por el esfuerzo de coordinar quién te traslade, a menudo con muy poco tiempo de aviso», señaló Santana.
Riesgo de deportación por incomparecencia
Si los inmigrantes no se presentan a sus audiencias, los jueces a menudo ordenan su deportación en ausencia. Desde el inicio de las vistas colectivas masivas en mayo, analistas de datos en materia migratoria constataron que la emisión de órdenes de deportación por incomparecencia se ha disparado.
Varios profesionales indicaron que han optado por acudir presencialmente junto a sus clientes para evitar dejarles desamparados, dejando de lado la modalidad remota que empleaban habitualmente.
Testimonio final: «Este no es el país de libertades al que emigré»
Daimara Hechevarría Tamayo, ciudadana estadounidense que ingresó al país hace 10 años mediante una petición de reunificación familiar, calificó su proceso migratorio de aquel entonces como sencillo. Ahora afirma desconocer a los Estados Unidos.
«Este no es el país de libertades al que emigré hace una década», expresó Hechevarría.
Discover more from
Subscribe to get the latest posts sent to your email.

