La campaña de Mary Peltola al Senado de Estados Unidos por Alaska atraviesa su momento más turbulento a solo seis semanas de las elecciones. Un extenso reporte del New York Times publicado este miércoles revela acusaciones de comportamiento abusivo, explosiones de ira, uso de insultos homofóbicos y capacitivos, y despidos de personal clave que habrían generado una rotación inusualmente alta dentro de su equipo. La investigación se basa en entrevistas con nueve ex miembros del personal, más de veinte personas del círculo político de la candidata, y la revisión de mensajes de texto y fotografías. La campaña de Peltola niega que exista un patrón de comportamiento abusivo y atribuye los incidentes a un período particularmente difícil en la vida personal de la senadora.
Las acusaciones centrales contra Mary Peltola
El reporte del Times documenta una serie de episodios que, según los testimonios recogidos, se extendieron durante años tanto en su oficina como congresista como en su actual campaña al Senado. Cuatro ex miembros del personal aseguraron haber escuchado a Peltola utilizar el insulto homofóbico «faggot» en distintas ocasiones, en algunos casos dirigido a integrantes de su propio equipo, una acusación que la campaña niega de forma explícita. Distinto es el caso de un mensaje de texto revisado directamente por el periódico, en el que Peltola utilizó la palabra «retarded» para referirse a un ejecutivo del sector pesquero, escribiendo textualmente «Fuck that retard». En este caso, la campaña sí reconoció la autenticidad del mensaje y afirmó que la candidata lamenta haber usado ese término.
A estas denuncias se suma el testimonio de un ex empleado que aseguró haber presenciado un episodio ocurrido en febrero de 2024 en la oficina congresional de Peltola en Washington, cuando la entonces representante habría empujado a un ayudante en el pecho, provocando que este tropezara hacia atrás. Otras dos personas afirmaron haberse enterado del incidente en su momento. La versión de la campaña difiere sustancialmente: sostienen que se trató de un choque accidental, no de un empujón deliberado. El reporte también describe una práctica conocida como «nothinging» —ignorar por completo a quienes consideraba que la habían agraviado—, término popularizado por la serie de televisión Scrubs, que según tres ex empleados y un mensaje de texto revisado por el diario, Peltola utilizaba como forma de castigo emocional.
La defensa de la campaña ante las revelaciones
Harry Child, portavoz de la campaña, calificó el reporte como una exageración deliberada: «Exagerar y mentir descaradamente sobre momentos del período más difícil de su vida, y presentarlos falsamente como un patrón de comportamiento, está mal». La estrategia de defensa se apoya en dos pilares: por un lado, situar los incidentes dentro de un contexto de pérdida personal significativa que habría atravesado la candidata; por otro, negar que existan un patrón sostenido de comportamiento abusivo, presentando los episodios como hechos aislados sacados de contexto por la investigación periodística.
Los mensajes de texto que agravan el escándalo
Más allá de las acusaciones sobre insultos, el reporte del Times incluye otros mensajes que profundizan la controversia. En uno de ellos, referido aparentemente a una integrante de la junta del capítulo local de Planned Parenthood, Peltola escribió: «I hope she dies of a botched abortion» («espero que ella muera de un aborto mal practicado»), una frase que resulta particularmente llamativa proviniendo de una candidata demócrata. Otro mensaje, en el que Peltola escribió «Honestly. I nothing him» («Honestamente. Yo lo ignoro por completo»), confirma directamente el uso de esa técnica de exclusión como forma de represalia hacia quienes consideraba que la habían ofendido.
La «Masacre del Sábado por la Noche» dentro de la campaña
En agosto pasado, apenas días antes de la primaria de Alaska, la campaña de Peltola atravesó una sacudida interna que republicanos bautizaron como la «Saturday Night Massacre». Elisa Rios, gerente de campaña, fue despedida, mientras que Anton McParland, quien se había desempeñado como jefe de gabinete durante su etapa como congresista, fue degradado de su rol, junto con varios otros ayudantes de larga trayectoria que fueron desvinculados o reasignados. Según reconstruyó el Times, el detonante habría sido el enojo de Peltola por la escasez de carteles de campaña de gran tamaño, que la llevó a enviar mensajes airados a su equipo, entre ellos «OUR SIGN GAME IS FUCKED» («nuestro juego de carteles está jodido»). Dos ex asistentes atribuyeron directamente la ola de despidos a una de estas explosiones de la candidata, mientras que la campaña la explicó públicamente como una simple «actualización de personal» de cara a la elección general.
Una carrera decisiva para el control del Senado
El escándalo golpea a Peltola en medio de una de las contiendas más competitivas del ciclo electoral 2026. La demócrata enfrenta al senador republicano Dan Sullivan en un estado que Trump ganó en tres elecciones consecutivas, pero que conserva un fuerte espíritu independiente, como demuestra la trayectoria de la senadora Lisa Murkowski. Antes de conocerse el reporte, las encuestas mostraban a Peltola con ventaja: un sondeo de AARP realizado entre el 8 y el 11 de septiembre la ubicaba en 46% frente a 41% de Sullivan, cifra que se ampliaba a 53% contra 47% tras simular el sistema de voto por rangos característico de Alaska. Otras mediciones, como las de Alaska Survey Research y Data for Progress, coincidían en darle una ventaja moderada, aunque el sondeo de NYT/Siena College de junio había mostrado a Sullivan con una leve delantera de dos puntos.
El impacto del escándalo ya se refleja en los mercados de predicción: las probabilidades de victoria de Peltola en la plataforma Kalshi cayeron de 77% a 72% el mismo día de la publicación del reporte, una señal clara de que la controversia está afectando la percepción sobre sus posibilidades electorales.
El perfil moderado que Peltola intentaba construir
Peltola, de origen Yup’ik y criada pescando salmón en el río Kuskokwim, representó a Alaska en la Cámara de Representantes entre 2022 y 2025, ganándose una imagen de moderación y cercanía en todo el estado. Su campaña al Senado retomó el eslogan «fish, family, freedom» («pesca, familia, libertad»), y la propia candidata se definió tras ganar la primaria como alguien ubicado «justo en el medio», expresando además apoyo a la Segunda Enmienda y a políticas de seguridad fronteriza, en un intento por replicar el camino centrista que caracterizó su paso por la Cámara baja.
Cómo está siendo utilizado el escándalo por sus rivales
Del lado republicano, tanto la campaña de Sullivan como distintos comités han aprovechado rápidamente la controversia. El Senate Leadership Fund, el súper PAC republicano vinculado al liderazgo del partido en el Senado, calificó los despidos internos como evidencia de que la campaña de Peltola se estaba «derritiendo», mientras diversos anuncios ya explotan el término «Saturday Night Massacre» para instalar la idea de una candidata volátil e incapaz de gestionar equipos. Entre los demócratas, en cambio, predomina la preocupación silenciosa: la posibilidad de perder un escaño que consideraban clave para disputar el control del Senado genera inquietud, aunque pocos se han pronunciado públicamente sobre el tema.
Qué puede pasar de cara a noviembre
El desenlace de este episodio dependerá en gran medida de factores aún abiertos: si surgen nuevas revelaciones en las próximas semanas, cómo responda Peltola ante la prensa y en los debates previstos antes de la elección, y cómo reaccione finalmente el electorado independiente que hasta ahora respaldaba su candidatura. Comparaciones con escándalos similares en ciclos electorales anteriores —como el caso de Doug Jones en Alabama en 2018 o las acusaciones que enfrentó Joe Biden en 2020— sugieren que este tipo de controversias no siempre resultan letales para una candidatura, aunque la combinación de múltiples fuentes, evidencia documental y el momento tardío en el calendario electoral hace de este caso un desafío particularmente delicado para Peltola.
Con el control del Senado potencialmente en juego, lo que ocurra en las próximas semanas en Alaska trasciende ampliamente el ámbito local: podría convertirse en un factor determinante para el equilibrio de poder en Washington a partir de enero.
Discover more from Mundo24
Subscribe to get the latest posts sent to your email.