La Reserva Federal de Estados Unidos parece dispuesta a elevar este miércoles su tasa de interés de corto plazo por primera vez en tres años, una decisión que pondría al banco central en desacuerdo directo con el presidente Donald Trump, quien ha exigido públicamente un recorte. Los mercados de futuros sitúan en torno al 90% la probabilidad de un incremento de un cuarto de punto, que llevaría el rango objetivo de la Fed del 3,5%-3,75% al 3,75%-4%.
La inflación persistente fuerza la mano de la Fed
La decisión llega después de que la inflación se mantuviera persistentemente por encima del objetivo del 2% del banco central durante meses. El presidente de la Fed, Kevin Warsh, argumentó hace dos semanas en la conferencia anual de Jackson Hole, Wyoming, que la institución todavía no había alcanzado su objetivo de controlar la inflación, una señal clara de que las tasas podrían subir.
Los datos económicos recientes han reforzado esta postura. El rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años alcanzó el 5,04% durante la jornada del lunes, superando los máximos de 2023 y tocando niveles no vistos desde 2007. George Goncalves, jefe de estrategia macroeconómica de Estados Unidos en MUFG, ajustó su pronóstico inicialmente favorable a mantener las tasas sin cambios después de que datos de la semana pasada mostraran cifras superiores a las esperadas.
Trump exige tasas más bajas: «Deberíamos tener la tasa más baja del mundo»
El presidente Trump ha sido contundente en su postura. El domingo declaró: «Estados Unidos es tan fuerte que deberíamos estar pagando la tasa de interés más baja del mundo». Esta posición contrasta radicalmente con lo que los economistas y los mercados anticipan que ocurrirá esta semana.
Trump atacó repetidamente al predecesor de Warsh, Jerome Powell, en términos muy personales, rompiendo con décadas de tradición en las que los presidentes consideraban a la Reserva Federal como independiente. Ahora, con Warsh en el cargo desde apenas cuatro meses atrás, la presión presidencial continúa pero con un tono ligeramente diferente.
¿Qué significa esto para los estadounidenses?
Una subida de un cuarto de punto tendría efectos inmediatos en la economía cotidiana. El tipo medio de una hipoteca a tipo fijo a 30 años ya se situó en el 6,76% en la semana que terminó el 10 de septiembre, según Freddie Mac. Un aumento adicional en las tasas de la Fed probablemente empujaría ese número aún más alto, encareciendo el acceso a la vivienda para millones de familias.
Los inversores esperan ahora tres subidas: en septiembre, diciembre y marzo. Sin embargo, Jonathan Pingle, economista de UBS, considera que la Fed podría renunciar a nuevas subidas si los datos que vayan llegando muestran que la inflación se enfría.
Warsh en la mira: independencia bajo presión
Kevin Warsh se encuentra en una posición delicada. Apenas cuatro meses después de asumir el cargo, el presidente de la Reserva Federal está atrapado entre unos mercados financieros que esperan una subida de los tipos de interés y el presidente estadounidense, que quiere que el banco central abarate el coste de los préstamos o, al menos, lo mantenga sin cambios.
Hasta ahora, Warsh se ha resistido a ofrecer ese tipo de orientación sobre sus próximos pasos, a diferencia de sus predecesores. Pero su discurso en Jackson Hole fue interpretado claramente por los mercados como una señal de que las tasas subirían.
Los mercados apuestan por la subida
Los operadores de Wall Street han posicionado sus carteras anticipando el movimiento. Según los precios de los futuros, los operadores ahora ven una probabilidad del 90% de que la Reserva Federal suba las tasas este miércoles. La mayoría de los analistas y economistas prevén una subida tras el discurso de Warsh en Jackson Hole.
La venta masiva en el mercado de bonos está aumentando la importancia de la reunión de política monetaria que la Reserva Federal celebrará esta semana. Los inversores están particularmente atentos a cualquier señal sobre cuántas subidas adicionales podrían venir en los próximos meses.
El contexto político: elecciones a la vista
La decisión de la Fed llega en un momento políticamente sensible, con las elecciones de medio término de noviembre a solo 49 días de distancia. Un aumento en las tasas de interés podría ralentizar el crecimiento económico justo cuando Trump busca mostrar resultados antes de que los votantes vayan a las urnas.
Los gobernadores de la Reserva Federal se reúnen este miércoles en una sesión que podría definir no solo el futuro inmediato de la política monetaria estadounidense, sino también la relación entre el banco central y la Casa Blanca en los meses por venir.
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