Cómo El Niño alimentó el crecimiento explosivo del huracán Polo

Cómo El Niño alimentó el crecimiento explosivo del huracán Polo

El huracán Polo se convirtió en uno de los ciclones más poderosos que ha visto el Pacífico en décadas, alcanzando una intensidad histórica frente a la costa suroeste de México. Su presión central llegó a 892 milibares, una cifra comparable a la del devastador huracán Melissa que golpeó Jamaica en 2025, y detrás de este crecimiento explosivo hay un factor climático clave: el fenómeno de El Niño.

Una intensificación sin precedentes en pocas horas

El martes 22 de septiembre, mientras Polo se fortalecía frente a las costas mexicanas, su presión central se desplomó hasta los 892 milibares, un nivel que pocas tormentas en esta región del mundo llegan a alcanzar. La velocidad con la que ocurrió esta transformación resulta igual de sorprendente: la mañana del 21 de septiembre, Polo era apenas una tormenta tropical con vientos de 72 km/h; menos de 24 horas después, ya era un huracán de categoría 5, con vientos sostenidos que llegaron a los 290 km/h.

Los expertos miden la intensidad de una tormenta con dos métricas principales: la velocidad de los vientos sostenidos, que determina la categoría en la escala Saffir-Simpson, y la presión central, medida por los llamados aviones cazahuracanes que vuelan directamente dentro del ojo de la tormenta. Cuanto menor es la presión, más fuerte es el ciclón.

Cómo se compara Polo con otros récords históricos

En el océano Atlántico, el huracán Melissa alcanzó en 2025 una presión de 892 milibares, la misma cifra que registró Polo, convirtiéndola en la tercera tormenta más intensa jamás registrada en esa cuenca. Sin embargo, el referente indiscutible en el Pacífico oriental —la región que bordea América del Norte— sigue siendo el huracán Patricia, que en 2015 estableció el récord de todo el hemisferio occidental con una presión mínima de 872 milibares y vientos máximos de 346 km/h.

Solo en el Pacífico occidental, cerca de Asia, las tormentas suelen volverse todavía más intensas debido a condiciones oceánicas distintas: ahí se registra la presión más baja jamás medida, la del tifón Tip en 1979, con 870 milibares.

El papel de El Niño en el crecimiento de Polo

Detrás de esta intensificación explosiva está el fenómeno de El Niño, un patrón climático que calienta de forma anómala las aguas del Pacífico ecuatorial. En la zona donde se desarrolló Polo, las temperaturas de la superficie del mar rondaron los 31°C, muy por encima de lo habitual, proporcionando el combustible energético necesario para que la tormenta se disparara en cuestión de horas.

El Centro de Predicción Climática pronostica que este episodio de El Niño se intensificará durante el invierno del hemisferio norte, con un 63% de probabilidad de convertirse en uno de los eventos más fuertes registrados desde 1950. Como explicó Fabián Vázquez, coordinador general del Servicio Meteorológico Nacional de México, «cuando es año de El Niño, generalmente se forman más ciclones en el Pacífico y se forman menos ciclones en el Caribe y Golfo de México».

Esta dinámica explica un contraste llamativo en la temporada 2026: mientras el Pacífico ha registrado ya tres huracanes de categoría 5 —Genevieve, Lowell y ahora Polo—, el Atlántico ha establecido un récord por el mayor tiempo transcurrido desde el inicio de una temporada sin un solo huracán. El mismo El Niño que alimenta las tormentas en el Pacífico genera cizalladura de viento en el Atlántico y el Caribe, un entorno hostil que interrumpe la organización de los sistemas tropicales antes de que puedan fortalecerse.

Un patrón que recuerda al huracán Otis

La rápida intensificación de Polo guarda inquietantes similitudes con el huracán Otis, que en octubre de 2023 se fortaleció en cuestión de horas hasta alcanzar categoría 5 y dejó 68 personas fallecidas en Guerrero, según datos de la Fiscalía General del estado. Ambos huracanes se desarrollaron bajo condiciones asociadas a El Niño, lo que ha encendido las alarmas entre meteorólogos sobre el riesgo de que este tipo de intensificaciones súbitas se vuelvan más frecuentes.

Lo que viene: posible reintensificación

Aunque Polo permaneció mar adentro y prácticamente estacionario frente a Zihuatanejo, las autoridades de Michoacán, Jalisco, Colima y Oaxaca mantienen alertas activas por lluvias intensas, oleaje elevado y crecida de arroyos. Los meteorólogos no descartan que la tormenta vuelva a tomar fuerza si encuentra nuevamente aguas cálidas favorables en su trayectoria, lo que obliga a mantener un seguimiento constante de su evolución en los próximos días.


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