El diésel supera los US$6,50 por galón por primera vez en la historia

El diésel supera los US$6,50 por galón por primera vez en la historia

Llenar el tanque de un camión de carga o de un tractor agrícola nunca había sido tan caro en Estados Unidos. El precio del diésel rompió un récord histórico al superar los US$6,50 por galón, en medio de una escasez global que combina la guerra con Irán, restricciones en una de las rutas petroleras más importantes del mundo y la caída de las exportaciones rusas.

Un récord que preocupa a toda la economía

Según la Asociación Americana del Automóvil (AAA), el precio medio nacional del diésel alcanzó los US$6,505 por galón el sábado, superando el máximo registrado en 2022. Solo en lo que va de septiembre, el precio ha subido más de 87 centavos, con incrementos que se repiten casi a diario.

Aunque el nivel nominal es un récord absoluto, algunos analistas matizan la cifra: ajustado por inflación, el precio real del diésel todavía se mantiene por debajo de los picos de 2022, según datos del Institute for Progress, un centro de estudios con sede en Washington.

Por qué el diésel se ha disparado en todo el mundo

Este no es un fenómeno exclusivamente estadounidense. Se trata de una escasez global impulsada por una combinación de factores geopolíticos y logísticos que golpean al mismo tiempo.

La guerra con Irán y el estrecho de Ormuz

El conflicto entre Estados Unidos e Irán ha reducido el suministro mundial de combustibles, y los envíos a través del estrecho de Ormuz —una de las rutas petroleras más importantes del planeta— continúan restringidos. Aunque comandantes estadounidenses han reportado que los envíos de petróleo por esa zona alcanzaron un máximo de seis meses, la normalización total del flujo aún está lejos de concretarse, lo que limita la producción de combustibles en refinerías de todo el mundo.

Rusia recorta sus exportaciones de diésel

Moscú prohibió la mayor parte de sus exportaciones de diésel, una medida que podría extenderse hasta octubre, mientras los ataques con drones ucranianos siguen golpeando sus refinerías. El fin de semana, una refinería de petróleo cerca de Moscú fue alcanzada en uno de los ataques nocturnos más grandes del año, lo que refuerza las dudas sobre la capacidad rusa de producir y exportar combustibles. Dado que Rusia es uno de los principales exportadores de diésel a nivel global, cualquier interrupción en sus envíos repercute directamente en los precios internacionales.

Por qué te afecta aunque no manejes un auto diésel

La mayoría de los conductores en Estados Unidos no usa diésel en su vehículo personal, pero este combustible es esencial para prácticamente toda la cadena de suministro del país: mueve los camiones de carga que transportan mercancías, alimenta la maquinaria agrícola como tractores y cosechadoras, opera generadores eléctricos en zonas rurales, impulsa trenes y embarcaciones de carga, e incluso calienta hogares en varios estados del noreste durante el invierno.

Esto significa que un diésel más caro se traduce, tarde o temprano, en costos de transporte más elevados, que a su vez presionan al alza los precios de los alimentos, los productos manufacturados y los servicios en toda la economía.

Un problema que también es político

Con las elecciones de mitad de mandato acercándose, los precios récord del diésel podrían convertirse en un verdadero dolor de cabeza para el Partido Republicano y la administración del presidente Donald Trump. En estados agrícolas como Iowa, donde el diésel es esencial para la cosecha y el transporte de granos, un encarecimiento sostenido podría erosionar el apoyo entre los productores rurales. Mientras tanto, en estados como Maine, donde muchos hogares dependen del diésel para calefacción, las familias podrían enfrentar facturas más altas justo antes del invierno y de las elecciones.

¿Podría Estados Unidos restringir sus exportaciones de diésel?

La escalada de precios ha alimentado la especulación de que la administración Trump podría limitar las exportaciones para retener más combustible en el mercado interno. Sin embargo, Doug Burgum, secretario del Interior y director del Consejo Nacional de Dominio Energético del presidente, ha sido claro: una prohibición a los envíos de diésel no bajaría los precios, ya que el problema es de oferta global, no de disponibilidad doméstica. Además, una medida de este tipo podría generar fricciones con aliados que dependen de las exportaciones estadounidenses de combustibles refinados.

El telón de fondo: petróleo sobre los US$100 por barril

Este repunte del diésel ocurre en un contexto más amplio en el que el petróleo crudo superó los US$100 por barril, redibujando ganadores y perdedores en distintos sectores de la economía. Las empresas energéticas y los productores de petróleo y gas salen beneficiados, mientras que las aerolíneas, el transporte terrestre y las industrias intensivas en energía enfrentan presiones crecientes, junto con los consumidores finales, que sienten el impacto en sus bolsillos.


El precio récord del diésel es una señal de alerta para toda la cadena de suministro, desde el campo hasta el supermercado. Sigue de cerca cómo evoluciona esta crisis energética en las próximas semanas, especialmente de cara al invierno y a las elecciones de mitad de mandato.


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