Nueva York se prepara para la semana diplomática más intensa del año
Hay semanas en las que el mundo entero parece caber en unas pocas manzanas de Manhattan. Esta es una de ellas. La 81ª sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas arranca este martes 22 de septiembre en Nueva York, y con ella llegan cerca de 130 jefes de Estado y de Gobierno, además de guerras activas, deshielos diplomáticos inesperados y un tema que, por primera vez, se sienta en la mesa principal: la inteligencia artificial.
Una ONU que cumple 80 años en medio de la tormenta
El lema elegido para esta edición no podría ser más elocuente: «Restaurando la confianza, gestionando la transformación: Una ONU que entrega para todos». Llega justo cuando la organización celebra su 80º aniversario, en un momento en que su propia relevancia está siendo puesta a prueba por conflictos que, según algunos analistas, ni siquiera tendrán un espacio formal de discusión.
Martes 22: el día de apertura, cargado de simbolismo
La jornada inaugural comienza con el discurso de António Guterres, secretario general de la ONU, seguido de una tradición que se mantiene desde 1955: Brasil es siempre el primer país en tomar la palabra. Este año le corresponde a Luiz Inácio Lula da Silva, y justo después hablará Donald Trump, en su segunda comparecencia consecutiva como presidente ante la Asamblea.
Lula, dispuesto a decirle las cosas de frente a Trump
El mandatario brasileño ha prometido «advertir personalmente» a Trump sobre no interferir en las elecciones de Brasil, previstas para apenas dos semanas después, el 4 de octubre. La tensión entre ambos no es nueva: Trump ha mostrado su respaldo a Flavio Bolsonaro, rival de extrema derecha de Lula, por lo que se anticipa un intercambio de declaraciones especialmente tenso, con Lula hablando primero y Trump respondiendo casi de inmediato.
Un encuentro que marca un giro histórico con Venezuela
La tarde del martes trae, quizás, el momento más inesperado de toda la semana: Trump se reunirá con Delcy Rodríguez, presidenta interina de Venezuela, en un encuentro que muchos interpretan como la señal más clara de un deshielo entre Caracas y Washington. El contexto no podría ser más particular: Nicolás Maduro se encuentra actualmente en una cárcel de Brooklyn, a pocos kilómetros de la sede de la ONU.
Ese mismo día, Trump también se reunirá con líderes del Golfo para hablar sobre la próxima fase de la guerra con Irán, y Emmanuel Macron tomará el podio por la tarde.
Miércoles 23: Irán rompe el silencio, Zelensky busca respaldo
El primer discurso de Irán desde que comenzó la guerra
El miércoles trae un momento especialmente esperado: Masoud Pezeshkian, presidente de Irán, hablará ante la Asamblea por primera vez desde que estalló la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, hace ya casi siete meses. Su presencia no estaba garantizada: Washington concedió visas a la delegación iraní, aunque con restricciones notables, incluyendo un equipo más reducido que el año anterior y la prohibición de adquirir productos de lujo mientras estén en territorio estadounidense.
Zelensky, entre discursos y reuniones clave
Volodymyr Zelensky también tomará la palabra este día, con la mirada puesta en mantener el respaldo occidental de cara a otro invierno de guerra en Ucrania. Además de su discurso, sostendrá un encuentro bilateral con Trump, similar al del año pasado, y se reunirá con Ursula von der Leyen y Macron para intentar asegurar más financiamiento europeo.
La jornada se completa con otro evento de peso: Xi Jinping, presidente de China, estará en Washington para una visita de Estado que coincide con la Asamblea, y sostendrá una reunión con Trump en la Casa Blanca.
Jueves 24: Gaza, Medio Oriente y el debut de Venezuela en la ONU
Abbas, otra vez sin visa
Por segundo año consecutivo, Mahmoud Abbas, presidente de la Autoridad Palestina, no recibió visa para ingresar a Estados Unidos. La Asamblea General votó de forma abrumadora para criticar esta decisión, y como resultado, Abbas podrá dirigirse a los presentes mediante un discurso grabado, transmitido el jueves por la mañana.
Netanyahu, entre discursos y protestas
Por la tarde llega el turno de Benjamin Netanyahu, primer ministro de Israel, quien tiene previstos 15 minutos para defender su gestión en Irán y Gaza, en plena campaña electoral en su país. Su aparición no estará exenta de tensión: grupos propalestinos planean manifestaciones durante su discurso, aunque el embajador israelí ante la ONU, Danny Danon, aseguró que Netanyahu «abordará orgullosamente la Asamblea General» pese a las protestas anunciadas.
El mismo jueves, Delcy Rodríguez hará su debut oficial ante la Asamblea General, en una jornada que combina, una vez más, los grandes temas de la semana: Medio Oriente y el nuevo capítulo entre Venezuela y Estados Unidos.
Viernes y sábado: el cierre del Debate General
El viernes 25 continuarán los discursos con líderes como Recep Tayyip Erdoğan, presidente de Turquía, y Prabowo Subianto, presidente de Indonesia, además de múltiples reuniones bilaterales en los márgenes del evento.
El sábado 26 llega el cierre formal del Debate General, a cargo de Sergei Lavrov, canciller ruso. Aunque se encuentra bajo sanciones de Estados Unidos y la Unión Europea, puede asistir por las obligaciones que implica ser sede anfitriona. Antes de su discurso, sostendrá una reunión con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, un encuentro que no pasará desapercibido dado el contexto de sanciones que rodea al funcionario ruso.
Finalmente, el lunes 28 se realizará una sesión adicional con debates temáticos y reuniones de alto nivel del Consejo de Seguridad sobre Ucrania, inteligencia artificial y Medio Oriente.
La guerra que domina las conversaciones, pero no tiene foro propio
Si hay un tema que atraviesa toda la semana, es la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, iniciada en febrero de 2026 y que ya suma casi siete meses de duración. El conflicto ha golpeado los precios del petróleo, desestabilizado Medio Oriente y generado preocupación por posibles amenazas de los hutíes a la navegación en el estrecho de Bab el-Mandeb, una vía clave para el comercio mundial.
Sin embargo, hay algo que llama la atención de analistas como Richard Gowan, del International Crisis Group: pese a reunir a 130 presidentes y primeros ministros, no existe un foro dedicado específicamente a discutir esta crisis. «Resulta muy llamativo que se reúnan 130 presidentes y primeros ministros y no vayan a hablar de la mayor crisis», señaló Gowan, quien también observa que muchos países, tras sentirse obligados a defender a los palestinos durante buena parte del conflicto, hoy están más atentos a Irán y con ganas de centrar su atención en otros asuntos.
La inteligencia artificial entra, por primera vez, a la conversación principal
Este año trae una novedad significativa: por primera vez, la inteligencia artificial ocupa un lugar prominente en la agenda de la ONU. La preocupación gira en torno a los riesgos que representan los modelos emergentes de IA, y el objetivo es fomentar una colaboración internacional que permita construir un marco común de regulación. Está prevista, además, una sesión de alto nivel del Consejo de Seguridad dedicada exclusivamente al tema, algo inédito para un asunto tecnológico dentro de este tipo de foros.
Milei y las Malvinas, entre economía y geopolítica
El miércoles también será el turno del presidente argentino Javier Milei, cuyo discurso se espera cargado de referencias al conflicto de las Malvinas con Reino Unido, además de un repaso a la economía argentina y sus reformas de libre mercado. Una posible reunión con Trump todavía no está confirmada en la agenda oficial, aunque la cancillería argentina trabaja de forma coordinada con la Casa Blanca y el Departamento de Estado para intentar concretarla, posiblemente el martes.
Una ONU en transición, con Guterres despidiéndose del cargo
Este será, además, el último año de António Guterres al frente de la Secretaría General, luego de dos períodos consecutivos (2017-2026). Su salida coincide con un momento particularmente complejo para la organización, marcado por múltiples crisis simultáneas y una creciente incertidumbre sobre quién tomará las riendas de la ONU en el futuro cercano.
Hay, eso sí, una buena noticia en el plano financiero: a diferencia de 2025, cuando la organización enfrentó una severa crisis presupuestaria tras las amenazas de recorte de financiamiento por parte de Estados Unidos, este año la ONU llega en una posición económica considerablemente más estable.
Nueva York, bajo máxima seguridad
La ciudad se prepara para recibir a miles de diplomáticos, periodistas y manifestantes. El NYPD desplegará miles de oficiales adicionales, se cerrarán múltiples avenidas en Midtown Manhattan y habrá una zona de exclusión aérea temporal sobre la sede de la ONU. Los hoteles de Midtown y el Upper East Side ya están completamente reservados, y se espera una cobertura mediática masiva, con más de 3,000 periodistas acreditados de todo el mundo.
Lo que probablemente veremos, y lo que probablemente no
Esta semana traerá, sin duda, discursos sobre Irán, Ucrania, Gaza, inteligencia artificial y clima, además de reuniones bilaterales de peso histórico como la de Trump con Delcy Rodríguez, con Zelensky, y la de Lavrov con Rubio. También habrá protestas y una atención mediática global.
Lo que muy probablemente no ocurrirá, según coinciden los analistas, son avances diplomáticos mayores en las guerras más urgentes del momento. No habrá un foro específico para abordar el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, tampoco se concretará una reunión entre Trump y Netanyahu, y Abbas seguirá sin poder presentarse en persona. Como bien resumen quienes siguen de cerca este tipo de encuentros: la Asamblea General suele funcionar más como escenario para declaraciones que como espacio real de negociación, y es en los pasillos, en esas reuniones bilaterales que ocurren al margen del podio, donde realmente podría gestarse algún avance.
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