La constante subida del dólar oficial del Banco Central de Venezuela sigue afectando directamente el bolsillo de los venezolanos. En abril, el precio de los alimentos se disparó, con aumentos de hasta el 133% en productos básicos como la leche.
Economistas advierten que si la inflación no se contiene, el panorama será aún peor. José Guerra, exdiputado y economista, prevé un alza de precios por encima del 200% este año y califica la situación macroeconómica del país como un “caos” cuya solución no es solo económica, sino también política.
Según cifras del Observatorio Venezolano de Finanzas, la inflación mensual en abril fue del 18,4%, mientras que el rubro de alimentos subió un 23%. En términos interanuales, el alza de precios fue del 172%.
El impacto es directo en el consumidor. Un litro de leche que costaba 73,84 bolívares hace seis meses, en abril llegó a 172,22 bolívares. Con un salario mínimo que apenas equivale a 1,5 dólares, alimentarse se ha convertido en una lucha diaria.
Además, la brecha entre el dólar oficial y el paralelo, que puede superar el 25%, contribuye a distorsionar aún más los precios. Comercios informales fijan sus montos basándose en el dólar paralelo, lo que afecta más a quienes compran en mercados populares.
La baja producción nacional y la dependencia de insumos importados agravan la situación. Fertilizantes, empaques y semillas suben de precio, y eso se traslada directamente a los productos en los anaqueles.
En redes sociales, los venezolanos expresan su frustración: “La comida sube 3 dólares y los sueldos se mantienen”, escriben algunos. Otros califican la devaluación del bolívar como “devastadora”.
El aumento del dólar no solo encarece los alimentos, también pone en riesgo la seguridad alimentaria del país. Comer bien ya no es un derecho, sino un privilegio.

