¡“NI EN PEAK DE LA ‘REVOLUCIÓN PETROLERA’ MOVÍAN TANTO”! EXPORTACIONES DE CRUDO DE VENEZUELA SE DUPLICAN EN FEBRERO BAJO LA LUPA DE ESTADOS UNIDOS

Las exportaciones de petróleo de Venezuela pegaron un salto en febrero: se duplicaron frente a enero y llegaron a un promedio de 788.000 barriles diarios enviados al exterior, su nivel más alto en cinco meses, según datos de Bloomberg basados en reportes de embarques y en la firma de inteligencia marítima Kpler. El incremento coincide con el primer mes completo en el que la administración de Donald Trump tomó control directo de la comercialización del crudo venezolano, tras la captura de Nicolás Maduro y la puesta en marcha de un esquema de ventas supervisado por Washington.

En enero, cuando recién se activaba ese nuevo mecanismo, los envíos promediaron unos 383.000 barriles diarios, menos de la mitad del volumen registrado en febrero. Bloomberg detalla que la mejora viene acompañada de una recuperación parcial de la producción, que venía de tocar mínimos de casi dos años en medio del vacío de poder generado por la operación militar estadounidense en Caracas.

Uno de los factores clave ha sido el acceso a diluyentes. Venezuela recibió en febrero cinco cargamentos de nafta pesada, frente a solo dos en enero, insumo esencial para mezclar con el crudo extrapesado de la Faja del Orinoco, reducir su viscosidad y poder transportarlo por oleoductos y tanqueros. Con más diluyente disponible, PDVSA y sus socios pudieron procesar y sacar más volúmenes de Merey y otras mezclas pesadas al mercado.

El nuevo esquema de ventas, supervisado por Estados Unidos, también cambió el mapa de clientes y precios. Refinerías estadounidenses reciben ahora el mayor volumen de crudo venezolano en más de siete años, a través de Chevron y de las grandes comercializadoras Vitol y Trafigura, convocadas por Washington para colocar entre 30 y 50 millones de barriles en esta primera fase. Solo Vitol y Trafigura han movido desde principios de enero al menos 35 millones de barriles entre crudo, fuel oil y asfalto, cerca del 70% del petróleo cedido por Venezuela bajo este acuerdo.

Buena parte de esos cargamentos se ha dirigido a tanques de almacenamiento en el Caribe, Estados Unidos y buques en espera, mientras China —principal comprador de crudo venezolano en la era de las sanciones— no ha adquirido un solo barril desde la captura de Maduro. Esto marca una ruptura con el patrón de los últimos años, cuando PDVSA dependía de intermediarios poco transparentes y descuentos profundos para despachar a Asia.

El beneficio para las cuentas venezolanas está, sobre todo, en el precio. Bajo el paraguas del acuerdo con Estados Unidos, el crudo Merey se ofrece ahora con un descuento de unos 6 dólares frente al Brent para entregas en refinerías norteamericanas, frente a los 14–21 dólares de rebaja que se aceptaban para colocar cargamentos en China a través de la llamada “flota oscura”. Con un Brent alrededor de 70–72 dólares, eso se traduce en unos 50 dólares por barril para Venezuela, 20–30% más de ingreso efectivo que en las operaciones opacas previas, según cálculos citados por portales especializados.

El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, adelantó que las ventas bajo este acuerdo podrían sumar unos 2.000 millones de dólares al cierre de febrero, con unos 40 millones de barriles colocados a un promedio de 50 dólares cada uno. Esos fondos, subraya, se depositan en cuentas gestionadas bajo supervisión estadounidense con la promesa de usarlos para programas humanitarios y de reconstrucción en Venezuela.

El salto exportador se produce, además, en un contexto internacional turbulento: la guerra abierta entre Estados Unidos e Irán, los ataques en el Golfo y el cierre del estrecho de Ormuz han disparado la volatilidad en los mercados energéticos y elevado los precios del crudo, creando un entorno más favorable para colocar barriles pesados como los venezolanos. Aunque el petróleo extrapesado del país no sustituye uno a uno al crudo de Medio Oriente, puede mezclarse con calidades más ligeras para armar blends que sirvan a refinerías altamente configuradas, especialmente en la costa del Golfo de México.

En resumen, febrero dejó una foto inédita en años recientes: Venezuela exportando casi 800.000 barriles diarios, cobrando mejor por cada uno y vendiendo principalmente a mercados formales bajo la lupa de Washington, después de pasar buena parte de la década moviendo su petróleo con descuentos, navieras fantasma y triangulaciones hacia China. Cuánto dure esa “ventana” dependerá tanto de la estabilidad interna de la transición como de la voluntad de la Casa Blanca de mantener y ajustar el mecanismo de supervisión sobre el crudo venezolano.

Related Post