La escasez de sardina en el estado Sucre, Venezuela, se ha agravado desde 2005, y un reciente informe de la Red de Periodistas de Investigación (RPI) atribuye esta crisis, poco estudiada científicamente, al impacto del cambio climático. El reportaje, titulado «En Sucre el mar se calienta mientras la sardina escasea», recoge testimonios de pescadores y expertos.
La investigación revela las graves dificultades económicas que enfrentan comunidades costeras como Guaca, donde el 83% de su población vive en pobreza extrema. Los pescadores locales asocian la falta de peces a variaciones en corrientes, temperatura del agua, fases lunares y precipitaciones. Aunque la sardina reapareció brevemente en junio de 2024 en la península de Araya tras siete años de ausencia, investigadores de la Universidad de Oriente (UDO) señalan que las regulaciones oficiales han sido ineficaces para recuperar los niveles de captura.
El artículo también destaca que la temperatura media global alcanzó 1.39 °C en abril de 2024, con proyecciones de 1.5 °C para mayo de 2029 si el calentamiento global persiste, según el Acuerdo de París de 2015. Expertos como Alexis Bellorín, de Cenipa, enfatizan la importancia de estudiar las variaciones interanuales de las surgencias costeras en Venezuela, cruciales para la sardina. A pesar del declive en la pesca de sardina desde 2005, un termomareógrafo solo fue instalado en diciembre de 2024, y no se han anunciado programas ni presupuestos oficiales para estas iniciativas.
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