La Gran Fiesta Democrática: Caracas Prefiere el Domingo Normal a las Urnas

Este domingo 27 de julio, la capital venezolana ofreció un espectáculo digno de estudio sociológico. Mientras los centros electorales, con sus urnas listas y sus carteles del CNE ondeando al viento, esperaban con una paciencia casi monacal, la ciudad decidió, en un acto de rebeldía silenciosa, seguir con su vida. Una jornada que prometía ser una vibrante expresión democrática se convirtió, para muchos, en el día perfecto para ir en bicicleta, pasear al perro o, para los más audaces, llenar el tanque de gasolina.

La «Impresionante» Afluencia y el Idilio con el Asfalto

Desde tempranas horas, el equipo de Efecto Cocuyo recorrió los municipios Libertador, Baruta y Chacao. Lo que encontraron fue, sin duda, una «sorprendente» tranquilidad. Calles bulliciosas en los alrededores del Colegio Santo Tomás de Villanueva en Las Mercedes, con gente rumbo a sus trabajos (¡en domingo!), contrastaban con el silencio casi «melancólico» de las puertas de los colegios.

Parece que el llamado a la democracia fue… menos urgente que la necesidad de hacer ejercicio. Ciclistas, trotadores y paseadores de mascotas llenaban las avenidas de El Cafetal y Chuao, mientras colegios como el San Luis o el Francisco Espejo lucían una vacuidad que invitaría a la reflexión sobre las prioridades nacionales. Incluso la prestigiosa avenida Vizcaya vio a sus ciudadanos más interesados en el parque cercano que en las pocas almas que se acercaban a colegios como El Placer o Henry Clay.

Héroes de la Resistencia Cívica: Mayores de 50 al Rescate

A pesar de la aparente indiferencia general, algunos valientes se atrevieron a desafiar la hegemonía del asueto. Mayormente, se trataba de una población electoral que «evidenciaba ser mayor a los 50 años de edad». ¡Un verdadero ejemplo para la juventud, que a la par, se suponía participaba en una «consulta juvenil» promovida por el chavismo! Quizás fue la experiencia lo que les permitió sortear las pequeñas letras y números de los listados del CNE, una odisea que desanimaría a cualquiera con menos de medio siglo de vida.

Los centros más «activos» de Chacao, como la escuela Andrés Bello, lograron reunir a algunos ciudadanos. Uno de ellos, anónimo por supuesto, justificó su presencia: «Es que no estamos defendiendo al alcalde actual, sino nuestro municipio». ¡Una noble causa que, a juzgar por el panorama general, no fue precisamente un llamado a la acción masiva!

La Guardia de la Paz Vacía: Plan República en Acción

Mientras la ciudad se movía «normal», los efectivos militares y policiales del Plan República cumplían su solemne misión. Custodiaban con estoicismo recintos como el Liceo Andrés Bello, el mayor centro de votación de la capital. La «gran cantidad» de uniformados, apostados en la tranquilidad casi fúnebre de las instalaciones, solo salía del letargo con la visita ocasional de veedores o algún miembro del poder electoral. Una imagen impactante de la eficacia en la contención de multitudes… inexistentes.

Hubo incluso testimonios «espontáneos» de aquellos que votaron por «seguridad o miedo», o porque sus jefes estatales «podían tomar represalias» si no se tomaban una selfie frente al centro. ¡La «democracia» en su máxima expresión fotográfica!


¿Consideras que la «normalidad» del domingo caraqueño fue una elocuente declaración política, o simplemente una preferencia por la vida sin colas ni urnas? ¡Esperamos tus «votos» en los comentarios!

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