Una nueva recomendación de seguridad está circulando. Pide a los usuarios evitar que los comerciantes toquen su tarjeta contactless. La razón es simple, pero muy importante. Mantener el control de la tarjeta previene fraudes. La tecnología sin contacto es segura. Sin embargo, el riesgo de clonación persiste. Y, por consiguiente, la prudencia del usuario es fundamental.
La tecnología contactless es muy conveniente. Permite pagar con solo acercar la tarjeta al punto de venta. No es necesario insertar la tarjeta ni marcar un pin. Por lo tanto, el proceso es muy rápido. Pero esta comodidad tiene un riesgo. El comerciante podría aprovechar un descuido. Y podría tomar los datos de la tarjeta. O podría clonarla con un dispositivo.
La clave de la seguridad contactless
La seguridad de las tarjetas contactless se basa en la tecnología NFC. NFC significa «Comunicación de Campo Cercano». Para cada transacción, la tarjeta genera un código único. Este código se transmite al punto de venta. Por consiguiente, la información no se repite. Esto hace que la clonación directa de los datos NFC sea casi imposible. Esta tecnología es mucho más segura que la banda magnética.
Sin embargo, las tarjetas siguen teniendo la banda magnética. Y el número de tarjeta en el anverso. Y el código de seguridad (CVV) en el reverso. Estos datos son vulnerables a la manipulación. Un comerciante deshonesto puede escanear la banda magnética. O puede tomarle una foto a los números de la tarjeta. Por lo tanto, es crucial no perder de vista la tarjeta. La protección de los datos es responsabilidad del usuario.
El uso de las tarjetas de débito y crédito ha aumentado en Venezuela. Y, por consiguiente, el riesgo de fraude también. Los delincuentes se adaptan a las nuevas tecnologías. Y buscan nuevas formas de robar. La clonación de tarjetas es un delito muy común. La recomendación de no dejar que toquen la tarjeta es una medida preventiva. Ayuda a evitar que el usuario se convierta en una víctima.
El riesgo de la clonación y la manipulación
El riesgo de la clonación es real. Un dispositivo llamado «skimmer» puede copiar la información. El skimmer se puede esconder en un punto de venta. O en un cajero automático. Además, los delincuentes usan cámaras. Con ellas, graban los números de la tarjeta. La mejor forma de evitarlo es la prevención. Y la prevención empieza con el control.
Si el comerciante toma tu tarjeta, la tiene a su merced. Puede manipularla sin que te des cuenta. Puede pasarla por un skimmer. O puede tomar una foto de los códigos de seguridad. Por lo tanto, el usuario debe ser el único que la toque. El usuario debe acercarla al punto de venta. Y luego, guardarla. El control físico de la tarjeta es la mejor defensa.
El fraude no solo afecta a los usuarios. También afecta a los bancos y a los comercios. Los bancos pierden dinero. Y los comercios pierden la confianza de sus clientes. Es un problema que nos afecta a todos. La recomendación de seguridad es una forma de combatirlo. Es una forma de proteger el sistema financiero.
¿Qué otras medidas de seguridad considera que son importantes para proteger las tarjetas de débito y crédito, además de mantener el control físico de la tarjeta? ¡Déjanos tu opinión en los comentarios

