La crisis del transporte urbano en Venezuela se intensifica a diario. El problema del alto costo del pasaje ha generado quejas constantes por parte de transportistas y usuarios. Según Rosa Virginia Ocaña, economista y experta en movilidad, la situación exige una reforma estructural. Para que un aumento de tarifas tenga un efecto positivo, es necesaria una organización adecuada del sector. La experta señaló que, sin un sistema de flotas bien planificado, los costos de producción son muy elevados. En este sentido, el actual modelo de unidades particulares resulta insostenible.
Ineficiencia y falta de inversión estatal
Ocaña destacó que la baja capacidad de pago de los usuarios agrava la crisis. Este factor se suma a la falta de mantenimiento de las unidades, que es un problema crónico. A pesar de que en el pasado Venezuela tuvo flotas de autobuses de buena calidad, el deterioro de la infraestructura es hoy una realidad. La economista comparó esta situación con el modelo de otros países latinoamericanos, donde el Estado gestiona y mantiene las flotas.
Además de los problemas económicos, la «indisciplina» del sistema contribuye a su ineficiencia. La falta de paradas fijas y el uso de vehículos inadecuados son factores que empeoran la calidad del servicio. Estas irregularidades reflejan la ausencia de una política integral de transporte. Un sistema de transporte público eficiente es vital para el desarrollo de cualquier ciudad.
La crisis como reflejo de un problema mayor
La experta concluyó que la crisis del transporte urbano en Venezuela es un problema complejo que requiere de soluciones profundas. No se resuelve únicamente con ajustes en las tarifas. Es necesario abordar la falta de organización, la inversión en flotas y la planificación de las rutas. El actual modelo de transporte, basado en la informalidad, no puede garantizar un servicio de calidad. En consecuencia, tanto los transportistas como los usuarios se ven afectados negativamente. Las soluciones deben ser pensadas a largo plazo.
El informe resalta que la movilidad es un derecho fundamental. Por ello, la ineficiencia del transporte afecta la calidad de vida de todos los venezolanos. La falta de acceso a un transporte digno impide que los ciudadanos se trasladen de manera segura. Esta situación impacta negativamente en la economía y el bienestar social. Por consiguiente, se requiere de un enfoque que priorice la movilidad y el transporte urbano.

