Un destino que conecta pasado y presente
Ubicada en el estado Guárico, Calabozo se presenta como una joya del llano venezolano. Por un lado, su arquitectura colonial evoca siglos de historia. Por otro, sus paisajes rurales y costumbres vivas invitan a reconectar con lo esencial. Así, quienes visitan esta ciudad descubren un equilibrio entre memoria y experiencia.
Casco Histórico: caminar entre siglos
Declarado Monumento Nacional en 1979, el Casco Histórico de Calabozo abarca 25 manzanas. Allí se encuentran la Catedral Metropolitana, la iglesia de Las Mercedes y la Plaza Bolívar. Además, fue capital del estado por decisión de José Tadeo Monagas. En consecuencia, caminar por sus calles permite sumergirse en el esplendor del siglo XIX.

Museo del Llano: identidad en cada objeto
En el Hato Las Caretas, el Museo del Llano Ricardo Freites conserva piezas que narran la vida llanera. Desde objetos prehistóricos hasta fotografías de faenas ganaderas, cada sala ofrece una mirada íntima a la región. Además, la fundadora y sus colaboradoras recolectaron piezas arqueológicas que hoy enriquecen el recorrido. Por lo tanto, el museo se convierte en parada obligatoria para quienes valoran la historia viva.

Corozopando: conservación y paisaje
Al sur de Calabozo, Corozopando ofrece naturaleza y compromiso ambiental. El Hato Masaguaral lidera un programa de preservación del caimán del Orinoco. Asimismo, la hacienda Las Caretas permite a los visitantes participar en ordeños, degustar platos típicos y observar aves. Por eso, este rincón se ha convertido en ejemplo de turismo sostenible.

La Negra: tradición culinaria
Este caserío cercano a Apure destaca por su producción de casabe. Las casaberas elaboran este pan ancestral con yuca molida, mientras los kioscos ofrecen cocodrilo seco y picante de katara. En efecto, La Negra representa la cocina autóctona en su forma más genuina.

Las Taparas de Falito: arte que florece
Rafael “Falito” Pérez transforma el totumo en piezas únicas. Vasijas, coladores y adornos nacen de su taller rodeado de árboles. Además, cada objeto lleva consigo una historia. Por consiguiente, su casa se ha convertido en parada obligatoria para turistas y amantes del arte popular.

Hotel Ariston: descanso con tradición
Ubicado en la Carrera 11 del centro de Calabozo, el Hotel Ariston ofrece alojamiento cómodo y céntrico. Su cercanía a la Catedral Metropolitana y al Casco Histórico lo convierte en una opción ideal para quienes desean explorar la ciudad a pie. Además, su atención cálida y ambiente familiar lo han posicionado como uno de los hospedajes más recomendados de la zona.

Calabozo: entre crepúsculos y silencio
Los viajeros destacan la belleza de los atardeceres, la luna llena y el canto de los gallos al amanecer. Piscinas de agua de pozo natural, alimentos frescos y la calidez de sus habitantes hacen de Calabozo un refugio emocional. Aquí, la rutina se transforma en ritual.


