Este 21 de octubre se celebra el centenario del nacimiento de Celia Cruz, la guarachera del mundo. Nacida en La Habana en 1925, su voz, carisma y grito de “¡Azúcar!” marcaron generaciones. Aunque su fama trascendió fronteras, Venezuela ocupó un lugar especial en su trayectoria artística y emocional.
La relación de Celia con Venezuela comenzó en 1947, cuando visitó el país como parte de Las Mulatas de Fuego. A lo largo de las décadas, regresó en múltiples ocasiones: desde el histórico mano a mano entre La Sonora Matancera y La Sonora Caracas, hasta su participación en la gira de Fania All Stars en 1980, donde fue la única mujer en escena.
Celia cantó en el Poliedro de Caracas, Barquisimeto y Maracaibo junto a leyendas como Rubén Blades, Héctor Lavoe y Cheo Feliciano. En 1987, compartió récord Guinness con Billo’s Caracas Boys y La Sonora Matancera al reunir más de 240 mil personas en Tenerife. En 1990, brilló junto a Oscar D’León en el Festival de Soneros en Nueva York.
Entre sus vínculos más entrañables en Venezuela destaca Joaquín Riviera, quien la incluyó en los shows del Miss Venezuela en 1987 y 1992. Celia insistía en cantar en vivo, aunque Riviera prefería grabaciones para evitar errores. También fue jurado en la edición de 1989, demostrando su cercanía con el país más allá de la música.
Su última presentación en Venezuela fue en 1998, durante el aniversario de Los Melódicos. Allí compartió escenario con Andy Montañez, Dimensión Latina y Oscar D’León. Tras su fallecimiento en 2003, Riviera le rindió homenaje en el Miss Venezuela de ese año. Pedro Knight, su viudo, envió uno de sus icónicos zapatos como símbolo de gratitud.

