Venezuela despide con profundo pesar a una de sus más queridas figuras del espectáculo. La cantante y actriz Floria Márquez, reconocida como la gran show-woman del país, falleció el pasado sábado 25 de octubre mientras ofrecía una presentación en vivo en la Casa Anauco, ubicada en el municipio El Hatillo, Caracas.
Un adiós inesperado en el escenario
La artista de 75 años se encontraba interpretando la segunda canción de su repertorio cuando sufrió un accidente cerebrovascular (ACV) fulminante, según confirmó su esposo, el pianista y productor Pedrito López. El evento, de carácter íntimo, contaba con la presencia de unas 40 personas que fueron testigos del trágico momento. A pesar de los esfuerzos por asistirla, Floria Márquez falleció haciendo lo que más amaba: cantar.
Trayectoria impecable en la música y el espectáculo
Con más de cuatro décadas de carrera artística, Floria Márquez se consolidó como una de las voces más emblemáticas del bolero venezolano. Su estilo elegante, su potente voz y su carisma en el escenario la convirtieron en una figura inolvidable para varias generaciones. Además de su carrera como cantante, también incursionó en el teatro musical y la televisión, demostrando su versatilidad como artista integral.
Entre sus producciones más destacadas se encuentran los espectáculos “Boleros y algo más”, “La Cosa es Amar” y “La Vitrina”, que combinaban música, humor y narrativa, y que marcaron un antes y un después en el concepto de show en vivo en Venezuela.
Reacciones del mundo artístico
La noticia del fallecimiento de Floria Márquez generó una ola de reacciones en redes sociales. Artistas, periodistas y seguidores expresaron su dolor y admiración por la artista. “Se fue una leyenda, una mujer que dejó el alma en cada escenario”, escribió la cantante Mirla Castellanos. Por su parte, el ministro de Cultura emitió un comunicado oficial destacando su legado y anunciando homenajes póstumos.
Floria Márquez no solo será recordada por su talento, sino también por su calidez humana, su disciplina y su pasión por el arte. Su legado vive en cada interpretación, en cada nota de bolero que aún resuena en la memoria colectiva del país.
Su partida deja un vacío inmenso en la cultura venezolana, pero también una huella imborrable en la historia del espectáculo nacional.

