Una victoria que reescribe la historia
El hipódromo de Del Mar fue testigo de una jornada inolvidable para el deporte venezolano. José Francisco D’Angelo, entrenador nacido en Venezuela, se alzó con su primera victoria en la prestigiosa Breeders’ Cup Turf Sprint (G1), convirtiéndose en el primer criollo en lograr este hito en el Campeonato Mundial de Criadores.
La protagonista fue Shisospicy, una potra de tres años que deslumbró con su velocidad y temple. Bajo la monta del experimentado jockey Irad Ortiz Jr., la yegua recorrió los 1.000 metros sobre césped firme en 55,24 segundos, estableciendo un nuevo récord para esta competencia.
Shisospicy: potencia, precisión y récord
Desde el golpe de campana, Shisospicy impuso un ritmo vertiginoso. Con parciales de 21.75 y 43.86 segundos, anuló cualquier intento de desafío por parte de sus rivales. Cruzó la meta con una ventaja de dos cuerpos y medio, una diferencia que consolidó su dominio absoluto.
Esta victoria no solo elevó sus ganancias a más de 1.5 millones de dólares, sino que también la convirtió en la primera potranca de tres años en ganar esta prueba en las 18 ediciones de la Breeders’ Cup Turf Sprint.
Un triunfo personal y generacional
Para José Francisco D’Angelo, este logro representa mucho más que una victoria deportiva. Su nombre quedó grabado como el primer entrenador venezolano en levantar un trofeo de Breeders’ Cup, validando años de trabajo, constancia y visión estratégica. Su triunfo también celebra la calidad de la hípica venezolana a nivel global, abriendo puertas para futuras generaciones de entrenadores y jinetes latinoamericanos.
Durante la celebración, D’Angelo dedicó el triunfo a su país y a su familia. “Esto es para Venezuela, para mi padre, para todos los que creen en el trabajo silencioso”, expresó con emoción.
Rompiendo estadísticas y barreras
La preparación de Shisospicy en Kentucky Downs rompió una racha de 129 intentos sin victorias para caballos provenientes de ese centro de entrenamiento en la Breeders’ Cup. Además, Irad Ortiz Jr. sumó su victoria número 22 en este campeonato, consolidando una dupla que quedará en la memoria de los fanáticos.
La potra, propiedad de Palm Beach Racing, se convirtió en símbolo de renovación y estrategia bien ejecutada. Su desempeño confirmó que la juventud, cuando se combina con preparación rigurosa, puede desafiar cualquier estadística.
Impacto en la hípica venezolana
El triunfo de D’Angelo resonó con fuerza en Venezuela. Medios, fanáticos y gremios hípicos celebraron su logro como una victoria colectiva. En redes sociales, miles de mensajes destacaron su humildad, su entrega y su rol como embajador del talento criollo.
Además, su historia inspira a nuevas generaciones de entrenadores y jinetes. D’Angelo demuestra que el éxito no siempre llega por la vía más visible, sino por la constancia, el estudio y la capacidad de formar equipos sólidos.

