CAR01. CARACAS (VENEZUELA), 27/06/2014.- Un grupo de personas viaja en un autobús debido a la falta de funcionamiento del metro hoy, viernes 27 de junio del 2014, en la ciudad de Caracas (Venezuela). Un apagón dejó hoy sin servicio eléctrico a varias ciudades del occidente y el centro del país, incluida Caracas, por un fallo en una de las unidades de generación de energía cuando se realizaban unos trabajos de reparación en una línea de transmisión. EFE/MIGUEL GUTIERREZ

La mañana de este martes 23 de diciembre, Caracas amaneció con mucho menos transporte público en la calle y largas colas en las paradas, especialmente en el municipio Libertador, por un “paro técnico” que redujo al mínimo la movilidad en plena temporada navideña. Zonas como Catia, Antímano, El Junquito, La Yaguara y El Paraíso reportaron esperas prolongadas, usuarios caminando largas distancias y unidades abarrotadas, luego de que numerosos conductores decidieran no sacar sus camionetas porque el pasaje actual “no da ni para mantener el bus”.

Los transportistas insisten en que la tarifa vigente, ubicada entre 40 y 50 bolívares, es insuficiente para cubrir gastos de repuestos, lubricantes, cauchos, reparaciones mecánicas y combustible, todos marcados por el dólar. Por eso exigen un ajuste a 0,50 dólares anclados a la tasa oficial del BCV, alegando que salir a trabajar con el pasaje actual es “perder plata”, lo que ha llevado a un colapso progresivo del sistema más que a un paro formal convocado por los gremios.

Organizaciones del sector han advertido desde hace meses que entre 75% y 80% de la flota de transporte en Caracas y el país está paralizada por falta de combustible, repuestos y recursos para mantenimiento, lo que ya venía generando colas de más de dos horas en terminales y paradas. A esta crisis estructural se suma ahora la descontrolada variación del tipo de cambio, que deja al pasaje oficial completamente rezagado frente a costos que se pagan en dólares o al equivalente en bolívares.

Mientras los choferes reclaman créditos, acceso a insumos y una tarifa que reconozca la realidad económica, los más golpeados son los usuarios, que pagan un pasaje que sube cada cierto tiempo, pero igual terminan castigados con esperas eternas, hacinamiento y caminatas para llegar al trabajo o regresar a casa en plena Navidad. Hasta el momento, las autoridades no han ofrecido soluciones de fondo ni un plan claro para rescatar un sistema que, según voces del propio gremio, lleva tiempo en un paro técnico no declarado, con el pueblo atrapado entre la crisis del transporte y la pérdida del poder adquisitivo.

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