Fuentes extraoficiales señalan que drones pertenecientes al Conas y presuntamente a la Dgcim sobrevolaron la zona del centro de Caracas, el 23 de Enero y los alrededores de Miraflores, en medio del clima de máxima tensión que vive la capital. Según los reportes, colectivos armados, funcionarios de la PNB y efectivos de la Guardia de Honor Presidencial habrían abierto fuego contra estas aeronaves no tripuladas, al no tener claro el origen ni el propósito del vuelo.
El incidente habría generado pánico y alarma entre los habitantes de esos sectores, que escucharon ráfagas y vieron el movimiento irregular de cuerpos armados sin que hubiera información oficial inmediata sobre lo que ocurría. Posteriormente, se conoció que se trataba de drones propios de los organismos de seguridad, utilizados para vigilancia y monitoreo de la zona, pero que no habrían sido debidamente notificados a todas las unidades desplegadas en tierra, lo que provocó el “fuego amigo”.
De acuerdo con la versión manejada hasta ahora, el “error operacional” ya fue subsanado y los mandos habrían dado la orden de coordinar mejor los sobrevuelos de aeronaves no tripuladas para evitar nuevos episodios de este tipo. Pero el hecho deja en evidencia el nivel de descoordinación y nerviosismo entre los distintos cuerpos armados y grupos parapoliciales que operan en Caracas, en un momento en el que cualquier movimiento aéreo se interpreta como posible amenaza.
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