¡PRIMERO EL PETRÓLEO, DESPUÉS LA DEMOCRACIA! Trump sondea a las petroleras de EE. UU. para reactivar el crudo venezolano tras la caída de Maduro

La administración de Donald Trump abrió conversaciones con grandes petroleras estadounidenses para discutir cómo reactivar la producción petrolera en Venezuela pocos días después de la captura de Nicolás Maduro. Según fuentes citadas por Reuters y reseñadas por medios económicos, la Casa Blanca quiere sentar esta misma semana a ejecutivos del sector para explorar inversiones millonarias que permitan reconstruir la infraestructura energética venezolana y aumentar rápidamente el bombeo de crudo.

Trump ha declarado que Estados Unidos podría incluso subsidiar o reembolsar parte de los costos que asuman estas compañías para reparar y modernizar refinerías, oleoductos y campos petroleros en Venezuela. El plan parte de la idea de que “tener una Venezuela productora de petróleo es bueno para Estados Unidos porque mantiene bajo el precio del petróleo”, y de que el crudo venezolano puede alimentar refinerías estadounidenses adaptadas a ese tipo de mezcla pesada.

Aunque el presidente habló de contactos con gigantes como ExxonMobil, Chevron y ConocoPhillips, reportes especializados aclaran que, hasta el momento, esas tres no han tenido reuniones formales con la Casa Blanca sobre operaciones en Venezuela. Aun así, la administración insiste en que “todas nuestras compañías petroleras están listas y dispuestas a realizar grandes inversiones en Venezuela para reconstruir una infraestructura destruida por el régimen ilegítimo de Maduro”, en palabras de un vocero oficial.

Expertos citados por Bloomberg y otros medios advierten que levantar de verdad la industria petrolera venezolana tomaría años y requeriría más de 100.000 millones de dólares, incluso en un escenario de apoyo político total de Washington. Pese a ello, Trump vende la idea de que una rápida expansión de la producción venezolana ayudaría a contener los precios internacionales del crudo y de la gasolina en EE. UU., en plena batalla interna por mostrar resultados económicos a los votantes.

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