Willian Rodriguez, Vicepresidente para el área de energía y petróleo del partido socialista Podemos

Creo que el país no sale de la conmoción, de la indignación infinita y de la rabia por esta brutal agresión a la cual hemos sido sometidos por el gobierno de Donald Trump, que ha dejado casi un centenar de muertos en el país. Los venezolanos esperamos que se dé la lista definitiva, se rindan honores presidenciales y se declare el luto nacional por estos patriotas revolucionarios que dieron su vida para defender la vida del camarada presidente Nicolás y nuestra querida y apreciada primera combatiente, hoy secuestrados por el gobierno de Estados Unidos.

En primer lugar, hay que reconocer el valor, la dignidad y el coraje de Nicolás Maduro al presentarse en los tribunales de Nueva York y declarar con muchísima fuerza su condición de presidente constitucional de la República de la República Bolivariana de Venezuela y considerarse prisionero de guerra; porque lo que ha hecho Estados Unidos es un acto de guerra contra Venezuela: más de 150 aviones desplegados para bombardear nuestra estructura, nuestra infraestructura militar y secuestrar así a nuestro presidente y a la primera combatiente, lo que representa un acto de guerra tipificado por las Naciones Unidas. En segundo término, creo que lo expresado por nuestro presidente en el juicio en Nueva York  va a poner a prueba el sistema de justicia norteamericano, el cual todos sabemos lo profundamente manipulable que es por el gobierno. Allí se ponen prueba también todo lo construido en los acuerdos de Ginebra y en el derecho internacional, porque efectivamente los presidentes gozan de inmunidad, y en estos acuerdos se establece de manera muy clara cómo han de relacionarse los países, se prohíbe explícitamente el uso de la fuerza como mecanismo de coacción y se reconoce el legítimo derecho a la autodeterminación y a la soberanía de los estados.

Los venezolanos sentimos una profunda indignación por este acto de guerra que se ha cometido contra la patria y lo que le corresponde ahora a la camarada Delcy Rodríguez como presidenta encargada, es una tarea compleja. En primer lugar, porque debe garantizar el funcionamiento del Estado y preservar la paz interna. Por eso se activa el decreto de conmoción que dejó firmado el presidente Nicolás Maduro Moros. Tiene la responsabilidad también de preservar el legado de Bolívar, de Hugo Chávez y la constitucionalidad venezolana que es muy fuerte en su legislación petrolera. Cuando Donald Trump dice, de manera verdaderamente grotesca, que el petróleo de Venezuela es el petróleo de ellos, que la riqueza de nuestro país le pertenecen a ellos, no sólo desenmascara toda su narrativa, sino que deja claro cuáles son sus reales pretensiones. Ahora, en Venezuela desde 1829, cuando Simón Bolívar decreta que las riquezas del subsuelo  eran de la República, nace toda una trayectoria histórica, política, económica y militar que comprende y afirma que los recursos pertenecen a los venezolanos. Esto ahora le corresponde a nuestra camarada Delcy Rodriguez dejar de manera muy clara y firme sus actuaciones.

Venezuela nunca se ha negado a que las empresas norteamericanas vengan a nuestro país, que exploren y produzcan petróleo bajo las condiciones que establecen nuestra constitución y que establecen nuestras leyes de hidrocarburos. La prueba de eso es que, en estas circunstancias tan complejas y tan difíciles, con esta agresión y este acto de guerra de Estados Unidos, sigue operando CHEVRON en Venezuela. Nunca ha habido, ni en el gobierno de Hugo Chávez, ni en el Gobierno de Nicolas Maduro, un acto que impida a las empresas norteamericanas venir a producir petróleo a Venezuela. Ahora, lo que sí está claro es que no se lo pueden robar, lo que sí está claro es que no les pertenece, lo que sí está claro es que tienen que pagar por el petróleo de Venezuela. A nuestra presidenta encargada le toca, en esta situación de brutal agresión de una potencia muy superior militarmente a Venezuela, defender la patria con esos valores históricos de dignidad, valores de pertenencia, de soberanía y de independencia. Acaba de dar un movimiento importante al remover al jefe de la Casa Militar y del servicio de inteligencia. Los venezolanos, por supuesto, esperamos otros cambios en la estructura de gobierno y en las mismas fuerzas armadas. Debe explicarse por qué, estando amparados en el artículo 50 de la carta de las Naciones Unidas, no ejercimos el derecho a la legítima defensa. Debe explicarse cómo penetró Estados Unidos y secuestró a nuestro presidente y a nuestra primera combatiente, qué cosas fallaron.

Hay una fuerte percepción en nuestra población de que hubo traición, pero creo que injustamente se señalan a altos dirigentes de nuestro proceso. Lo que sí es evidente es que hubo traición para que supieran exactamente donde iba estar el presidente y conocieran exactamente la infraestructura donde estaban. Ahí tuvo que haber delación y por lo tanto, traición. Pero debe haber una explicación:  por qué nuestra estructura de mando de nuestras fuerzas armadas fue sorprendida y no fue capaz de ejercer el derecho a la legítima defensa. Eso implica, por supuesto, un proceso de investigación y un proceso de reordenamiento de esa estructura de nuestras fuerzas armadas. Por otra parte, desmontar esa matriz que le interesa Estados Unidos, de que hubo un acto vil de entrega de nuestro camarada presidente, implica reconstruir la credibilidad y fortalecer la unidad interna. Para eso es necesario una explicación, porque este país hizo inversiones importantes valoradas en 16.000 millones de dólares para modernizar a nuestras fuerzas armadas, modernizar el sistema de radares, el sistema antiaéreo, con unidades móviles y unidades portátiles que debieron tener actuación en la defensa de la seguridad e integridad de la patria y en la preservación de nuestro presidente. Esa explicación le falta a los venezolanos y van a tener que darla para avanzar en esta difícil coyuntura.

Por otra parte, esta acción de Estados Unidos refleja claramente, y lo han dicho de manera muy clara Donald Trump y “Narco” Rubio (y lo digo “n” porque creo que hay que decirlo con toda propiedad) que con la doctrina Monroe ellos van a patear el derecho internacional las veces que le dé la gana por sus intereses. Lo expresado por el representante norteamericano en las Naciones Unidas deja esto de manera vulgar puesto sobre la mesa; ellos no van a permitir que las potencias extranjeras enemigas, consideradas enemigas por ellos, tengan participación en Latinoamerica. Ahora, eso plantea una definición muy importante para China y para Rusia, quienes tienen grandes inversiones en Venezuela y que son los pilares fundamentales de los BRICS. Estados Unidos tiene varios problemas complejos: que tienen que ver con su economía, que tienen que ver con su reservas de petróleo, que en menos de una década las consumen totalmente, y que tienen que ver con su principal instrumento de dominación en el mundo que es el dólar. Venezuela no sólo tiene las reservas más importantes de petróleo del mundo, sino que también ha desafiado la hegemonía del dólar al decidir vender su petróleo en yuanes y en rublos. Creo que en ese contexto debemos ver esta jugada grotesca  de Estados Unidos. El que crea que se está hablando de que el problema era la droga o la democracia, con leer la declaración de Donald Trump se da cuenta que: no menciona la droga y solo menciona el petróleo. A Venezuela le corresponde resistir con dignidad  esta presión y esta agresión a la cual está siendo sometida. Es importante que la comunidad  internacional sepa que Venezuela no solamente tiene 1.040 medidas coercitivas-unilaterales que violan la carta de las Naciones Unidas, sino que sigue sometida a un bloqueo petrolero. Las fuerzas armadas norteamericanas siguen impidiendo que los buques que se atrevan a desafiar las sanciones norteamericanas, puedan cargar petróleo en Venezuela. Y esto va a traer graves consecuencias económicas para el país. Por ello la solidaridad internacional juega un papel trascendental en esta coyuntura. Lo que está en juego es si el derecho internacional de verdad preserva la soberanía y la autodeterminación de los pueblos o asumimos la política de Donald Trump y “Narco” Rubio de revivir la doctrina Monroe y asumir que regresamos a un colonialismo del siglo XXI.

Esos son los desafíos en los cuales estamos inmersos. Aquí va a haber una coyuntura compleja que será calificar la ausencia del presidente Nicolás Maduro. La constitución establece un marco muy claro en relación a la “ausencia temporal” y la “ausencia absoluta” y en qué casos estamos ante una o la otra. Ahora, el secuestro al cual está sometido el presidente como un prisionero de guerra no está en el marco de la Constitución Nacional. La nueva Asamblea Nacional le tocará un papel muy importante en relación a redefinir o asumir la creación política con respecto a este vacío constitucional y,  por supuesto, a la defensa de nuestra soberanía sobre nuestros recursos, sobre la integridad territorial y a nuestro irrenunciable derecho a la libertad y la autodeterminación de nuestro pueblo, digno heredero de Bolívar y digno heredero de Hugo Chávez.

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