El Banco de Inglaterra custodia actualmente unas 31 toneladas de barras de oro venezolano, almacenadas en bóvedas subterráneas en Londres y valoradas en alrededor de 4.000 millones de dólares, pero el Gobierno británico persiste en su negativa a devolverlas pese a los cambios políticos en Caracas. La ministra de Exteriores, Yvette Cooper, explicó ante el Parlamento que “los sucesivos gobiernos no han reconocido el régimen venezolano”, argumento que sirve de base para que el banco central británico, como entidad independiente, mantenga bloqueado el acceso a ese patrimonio.​

El litigio por el oro venezolano permanece técnicamente paralizado en las cortes de Londres desde 2022, aunque el tema recobró relevancia tras la salida de Nicolás Maduro del poder y la urgente necesidad de liquidez que afronta el país. Según estimaciones citadas por medios internacionales, estas reservas representan cerca de 30% de las reservas de divisas de Venezuela en el mundo, lo que convierte al cargamento en un activo clave en medio de la crisis económica y la transición política.​

Analistas recuerdan que parte del bloqueo inicial respondió a presiones de Estados Unidos y al desconocimiento internacional del gobierno chavista, lo que dejó el control del oro atado a una batalla jurídica y diplomática de largo aliento. Mientras tanto, el constante aumento del precio del oro ha duplicado el valor de estas barras desde 2020, incrementando la sensación en Venezuela de que se trata de un “botín” retenido en Londres en el peor momento posible para la economía nacional.

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