La líder opositora María Corina Machado aprovechó su aparición en el programa “Face the Nation” de la cadena CBS para disparar contra Delcy Rodríguez y, de paso, poner en duda todo el andamiaje político y económico que el chavismo intenta vender como “apertura”. En una entrevista con la periodista Margaret Brennan, Machado aseguró que los últimos movimientos de la vicepresidenta no son gestos de autonomía, sino respuestas obedientes a la presión que llega desde Estados Unidos, con la administración de Donald Trump marcándole la pauta al régimen.
“Delcy cumple órdenes de Estados Unidos”
Machado fue tajante al atribuir la reciente hiperactividad política y económica de Delcy Rodríguez a instrucciones emanadas desde Washington. Según la dirigente, la vicepresidenta chavista no está liderando una transición, sino ejecutando el “trabajo sucio” que exige un contexto internacional menos tolerante con las maniobras del madurismo.
En su conversación con Brennan, la dirigente opositora describió a Rodríguez como una comunista en la que “nadie puede confiar”, ni dentro ni fuera del país. A su juicio, la vicepresidenta se mueve por pura supervivencia política: entiende que el margen de maniobra del chavismo es cada vez más estrecho y que los cambios que hoy promociona son producto de la correlación de fuerzas impuesta desde el exterior.
Reformas petroleras: señales positivas desde un poder “ilegítimo”
Uno de los puntos más delicados fue la lectura de Machado sobre las reformas petroleras aprobadas por la Asamblea Nacional controlada por el chavismo. El Parlamento dio luz verde a modificaciones en la Ley de Hidrocarburos que abren espacio a la inversión privada y flexibilizan el rígido esquema estatista que marcó la era chavista.
Machado, fiel a su línea liberal, reconoció que la propiedad privada y la superación del modelo socialista son pasos en la dirección correcta desde el punto de vista económico. Sin embargo, se encargó de pinchar el globo: recordó que, en su criterio, la Asamblea Nacional es un poder nacido de procesos electorales fraudulentos, por lo que todo lo que emana de ese órgano “carece de legalidad”.
La dirigente matizó que estas reformas pueden enviar “señales positivas” a potenciales inversionistas y al talento venezolano en el exilio, pero insistió en que los capitales serios no se mueven sólo por una ley, sino por garantías jurídicas, respeto a la propiedad y un verdadero Estado de derecho sostenido en el tiempo.
Presos políticos: números maquillados y militares olvidados
Otro eje de la entrevista fue la situación de los presos políticos, tema en el que Machado se mostró especialmente crítica. Pese a las recientes excarcelaciones, organizaciones como Foro Penal han documentado que aún permanecen centenares de personas tras las rejas por razones políticas, incluso después de que el gobierno anunciara gestos de “pacificación”.
Machado subrayó que, entre los liberados, no figuran militares, lo que deja claro que el régimen sigue apuntando a mantener control férreo sobre la Fuerza Armada. Recordó además las vigilias de madres y familiares frente a los centros de detención, una imagen que, según ella, refleja una ciudadanía menos dispuesta a resignarse a la represión, aunque el gobierno intente vender otra narrativa con liberaciones selectivas.
Sin transición negociada pero con aspiración presidencial
La opositora también revisó lo ocurrido tras las elecciones del 28 de julio de 2024, que ella continúa calificando como una victoria arrebatada. Aseguró que el chavismo se negó a cualquier transición negociada y optó por incrementar la represión, en lugar de pactar una salida ordenada del conflicto político.
Lejos de moderar su discurso, Machado reiteró que “será presidenta cuando llegue el momento”, ligando esa aspiración a un proceso electoral auténticamente libre que renueve todos los poderes públicos y abra las puertas al retorno de millones de venezolanos que emigraron. En su visión, el tránsito que hoy se presenta como “apertura” no es más que una operación de control de daños dirigida desde Washington y ejecutada por figuras como Delcy Rodríguez, mientras el país sigue esperando cambios de fondo y no sólo ajustes forzados por la presión internacional.

