¡“EL ENEMIGO PAGA MEJOR”!: EEUU DOBLA APUESTA POR EL CRUDO VENEZOLANO TRAS NUEVA LICENCIA

AME7150. MARACAIBO (VENEZUELA), 21/01/2026.- Fotografía de un barco que transporta petroleo este miércoles, en Maracaibo (Venezuela). Venezuela se encamina a una nueva dinámica con un paquete de reforma de leyes que buscan atraer inversiones y fortalecer el sector petrolero en medio de los acercamientos con EE.UU. EFE/ Henry Chirinos

Estados Unidos se alista para recibir la mayor cantidad de petróleo venezolano en un año, justo después de que la administración de Donald Trump moviera las piezas para controlar directamente el grifo energético del país caribeño. De acuerdo con datos de transporte marítimo recopilados por Bloomberg, una flota de 18 buques cargó crudo rumbo a refinerías en Texas, Luisiana y Misisipi, llevando los envíos a unos 275.000 barriles diarios, más del doble del volumen registrado el mes anterior.

De la “flota oscura” a la ruta Houston

El giro tiene un efecto inmediato: Washington pasa a ser el principal destino del petróleo venezolano en plena etapa de transición política. Al mismo tiempo, los envíos a China —que promediaron unos 400.000 barriles diarios el año pasado— se desplomaron a cero en enero, en medio de una ofensiva naval estadounidense contra la llamada “flota oscura” que movía crudo sancionado hacia puertos asiáticos por rutas opacas.

La captura de buques vinculados a esas operaciones y el bloqueo a cargamentos con destino a Asia reconfiguraron el mapa: el crudo pesado y sulfuroso que antes viajaba en silencio hacia China ahora es redirigido, bajo supervisión estadounidense, hacia refinerías del Golfo que conocen bien este tipo de mezcla. La jugada combina presión militar y licencias comerciales, con un objetivo claro: que todo el petróleo venezolano que salga al mercado global pase primero por el filtro de Estados Unidos.

Chevron al frente, Vitol y Trafigura como escuderos

En esta nueva etapa, Chevron Corp. sigue siendo el actor central, amparado en una licencia que le permite exportar crudo sancionado desde Venezuela. La petrolera armó su mayor flota de buques en casi un año, con al menos 15 embarcaciones movilizando alrededor de 200.000 barriles diarios, muy por encima de los niveles previos.

Pero Chevron ya no está sola: las casas de comercio Vitol Group y Trafigura Group recibieron autorización de Washington para manejar parte del flujo y ayudar a colocar hasta 50 millones de barriles de crudo que Estados Unidos tomó bajo su control tras la captura de Nicolás Maduro. Según los registros de Bloomberg, estas firmas están en camino de extraer unos 14 millones de barriles, muchos de ellos cargados originalmente para China y ahora redirigidos a tanques de almacenamiento en el Caribe como etapa previa a su reventa.

Barriles en el Caribe: antes para China, ahora para Occidente

Una porción importante de ese crudo fue descargada en terminales del Caribe, donde se calcula que se han almacenado alrededor de 9 millones de barriles a la espera de ser redistribuidos principalmente a Estados Unidos y Europa. Este esquema de “parada técnica” facilita reorganizar contratos, cambiar destinos y limpiar el rastro de antiguos acuerdos opacos con intermediarios vinculados a la flota sancionada.

Mientras se consolida este nuevo circuito, analistas citados por Bloomberg señalan que las importaciones estadounidenses de crudo venezolano podrían seguir creciendo e incluso acercarse a 700.000 barriles diarios si se mantiene la combinación de flexibilización de sanciones, licencias ampliadas y reformas internas en la industria venezolana. La administración Trump ya ha dejado claro que ve en este petróleo una pieza clave para reforzar la seguridad energética de Estados Unidos y, al mismo tiempo, financiar parcialmente la recuperación de la infraestructura petrolera venezolana bajo reglas definidas desde Washington.

De sancionado a “necesario”

El resultado, por ahora, es un giro paradójico: el crudo que hasta hace poco era símbolo de sanciones, bloqueos y tensiones geopolíticas se convierte de nuevo en suministro “necesario” para las refinerías del Golfo. Y lo hace bajo un esquema donde la Casa Blanca aspira a decidir quién compra, cuánto compra y a qué precio, mientras la antigua ruta hacia China queda virtualmente congelada por la presión naval y financiera.

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