La líder opositora y Nobel de la Paz María Corina Machado aseguró que una Venezuela en democracia será un “socio estable” para Israel, Estados Unidos y las democracias occidentales, tras sostener una reunión con el canciller israelí Gideon Sa’ar en Estados Unidos. En el encuentro, discutieron la normalización de relaciones diplomáticas, la cooperación en seguridad y tecnología, y el papel de Venezuela en un eventual reordenamiento geopolítico del hemisferio una vez consolidada la transición política.
Machado reiteró que la Venezuela que antes “exportaba inestabilidad” en alianza con regímenes como Irán debe quedar atrás, y planteó en su lugar un país que importe tecnología, valores democráticos y cooperación en seguridad de aliados como Israel. El canciller Sa’ar, por su parte, calificó a la dirigente venezolana como una mujer “valiente” y dijo que su lucha es una fuente de inspiración dentro y fuera del país, además de reafirmar el interés de Israel en restablecer relaciones plenas con Caracas cuando se concrete el retorno a la democracia.
La posición de Machado encaja con la línea que ya había venido marcando en su política exterior: hace meses reiteró su intención de trasladar la embajada de Venezuela en Israel de Tel Aviv a Jerusalén si llega al poder, alineándose abiertamente con la agenda israelí en la región. Esa postura la ubica en el mismo eje de otros líderes como Javier Milei y Jair Bolsonaro, que han defendido una relación estratégica con Israel en clave ideológica y de seguridad, frente a un chavismo que mantuvo vínculos estrechos con Irán y otros aliados de Teherán.
Durante la cita, también se habló de Venezuela como pieza clave en la seguridad regional, en particular por su localización y por el impacto que ha tenido la migración y el crimen organizado en países vecinos. Sa’ar definió 2026 como “el año de América Latina” para la diplomacia israelí, subrayando que un entendimiento sólido con una Venezuela democrática será prioritario para la estabilidad del hemisferio. Para Machado, la mesa con Israel se suma a la ronda de gestiones con líderes occidentales con las que busca anclar la transición venezolana a una red de apoyos económicos, tecnológicos y de seguridad de largo plazo.

