Los Los Angeles Clippers pusieron fin al ciclo de James Harden y lo traspasaron a los Cleveland Cavaliers en un movimiento bomba que sacude el mercado de la NBA, enviando en la operación al base Darius Garland rumbo a California. El escolta de 36 años, once veces All Star y MVP en 2018, jugará así en su sexta franquicia en 17 temporadas, después de pasar por Thunder, Rockets, Nets, Sixers y Clippers, en busca de una nueva oportunidad real de pelear por el anillo.

De acuerdo con los reportes de ESPN y otros medios especializados, Harden había pedido salir de los Clippers en los últimos días, pese a que el equipo había mejorado su rendimiento reciente. El veterano guard se perdió los dos últimos partidos por “motivos personales”, una etiqueta que disparó las especulaciones y que terminó siendo la antesala de un traspaso acelerado, cerrado en menos de una semana.

En lo deportivo, los Cavs forman ahora un backcourt de lujo con Donovan Mitchell y James Harden, mezcla de anotación explosiva y generación de juego que busca consolidar al equipo en la élite del Este sin depender sólo del talento de su escolta estrella. Harden llega promediando alrededor de 25,4 puntos, 4,8 rebotes y 8,1 asistencias, cifras que mantienen su perfil como uno de los mejores generadores ofensivos de la liga, tanto en el uno contra uno como en el pick and roll.

Para los Clippers, el intercambio supone apostar por un base diez años más jovenDarius Garland, de 26 años, elegido número 5 del Draft 2019 y uno de los responsables de la reconstrucción post-LeBron en Cleveland. La franquicia angelina, que marcha en la parte media-baja del Oeste pero aún con opciones de play-in, parece empezar a mirar al futuro más allá del experimento de estrellas veteranas, en un contexto en el que también pesan los contratos altos de figuras como Kawhi Leonard.

En términos salariales, Harden aterriza en los Cavaliers con un contrato de 39 millones de dólares esta temporada y 49 millones la próxima, aunque sólo 13 millones de ese segundo año están garantizados, lo que deja a la franquicia cierto margen de maniobra a mediano plazo. Garland, por su parte, cobra cifras similares este año, pero su acuerdo se extiende dos campañas más por unos 86 millones adicionales, lo que encaja con la idea de los Clippers de tener un guard joven alrededor del cual reconfigurar su proyecto.

El movimiento también refuerza la narrativa que acompaña a Harden en los últimos años: un jugador de talento incuestionable que marca su propio mapa de destinos, forzando salidas de franquicia en franquicia hasta encontrar el escenario que siente más cercano a su aspiración de título. Esta vez, el destino elegido es Cleveland, un equipo con base competitiva, hambre de relevancia desde la era post-LeBron y ahora un nuevo socio veterano dispuesto a asumir el balón —y el foco— en los minutos calientes.

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