Un análisis reciente sobre Dogecoin (DOGE) sostiene que la criptomoneda habría repetido un patrón técnico muy parecido al que antecedió un rally de 800% en ciclos alcistas anteriores, lo que reaviva la eterna pregunta de si “la historia está a punto de repetirse”. La idea central es que, tras caídas cercanas al 80% desde máximos históricos, DOGE suele encontrar un piso sólido, consolidarse y luego dispararse de forma parabólica cuando el sentimiento gira y entra dinero nuevo al mercado.
Los especialistas citados destacan que, en ciclos pasados, Dogecoin pasó por tres fases: derrumbe profundo, acumulación silenciosa y, después, ruptura explosiva respaldada por volumen y euforia minorista. En el patrón actual, el precio habría completado ya la parte de corrección fuerte y estaría moviéndose en una zona de soporte de largo plazo, con estructuras gráficas (como curvas parabólicas y extensiones de Fibonacci) similares a las de 2017 y 2021.
Con base en estos modelos, algunos analistas se atreven a proyectar un posible movimiento de hasta 800%, con objetivos que van desde 1,50 dólares en el corto plazo hasta zonas en torno a 2,20–2,30 dólares si se repiten los mismos niveles de extensión que en ciclos anteriores. Recuerdan que en ciclos pasados DOGE dejó atrás precios “ridículos” y terminó alcanzando máximos históricos que pocos veían factibles cuando se movía lateral, por lo que no descartan que algo similar ocurra si el mercado entra de lleno en modo bull run.
Sin embargo, incluso los propios informes advierten que este tipo de proyecciones se apoyan en historial estadístico y patrones gráficos, no en garantías. Si el soporte clave se pierde —es decir, si el precio rompe a la baja las zonas donde hoy se supone que está “acumulando”— el escenario alcista quedaría invalidado y DOGE podría encadenar caídas adicionales importantes. En otras palabras, la promesa de un +800% viene acompañada del riesgo simétrico de fuertes desplomes si el mercado global de criptomonedas se voltea o si se rompe la narrativa especulativa.

