El senador republicano de Estados Unidos Rick Scott lanzó una advertencia directa a la presidenta encargada Delcy Rodríguez y al ministro del Interior Diosdado Cabello, tras la nueva detención del dirigente opositor Juan Pablo Guanipa, apenas horas después de haber sido excarcelado. En un video difundido en redes sociales, Scott recordó que la liberación de todos los presos políticos forma parte de los compromisos asumidos entre Washington y Caracas.
“Lo arrestaron nuevamente. Ese no era el trato. El trato es que ustedes liberen a todos los presos políticos, que colaboren con Estados Unidos y que detengan la represión… ¡Los estamos observando!”, sentenció el senador por Florida, dejando claro que en el radar internacional ya no se compra fácilmente el relato de apertura del poder venezolano.
Scott subrayó la velocidad con la que el gobierno pasó de exhibir excarcelaciones como gestos de buena voluntad a recapturar a uno de los rostros más visibles de la oposición apenas empezó a retomar la calle. El mensaje apunta directamente al corazón del “acuerdo”: si el régimen usa la puerta giratoria de las cárceles para mostrar diálogo hacia afuera y castigo hacia adentro, lo que se rompe no es solo un compromiso diplomático, sino la mínima confianza en cualquier negociación.
Mientras tanto, la familia de Guanipa vive la otra cara del “trato”. Su hijo Ramón Guanipa agradeció el respaldo del senador, pero denunció que durante horas no tuvieron información clara sobre el paradero ni el estado del dirigente, al que califican como víctima de desaparición forzada en el lapso posterior a su recaptura. Recordó que la propia boleta de excarcelación establecía únicamente dos condiciones: presentarse cada 30 días ante el tribunal y no salir del país, por lo que insistió en que no hubo violación de medidas cautelares.
El Ministerio Público, por su parte, informó que pidió a un tribunal la revocatoria de la medida de excarcelación de Guanipa por presunto “incumplimiento de las condiciones impuestas”, sin especificar cuáles, alimentando aún más las sospechas de uso abiertamente político del sistema de justicia. En medio de este cuadro, la advertencia de Scott suena menos a frase de campaña y más a diagnóstico incómodo: si “ese no era el trato”, lo que queda en evidencia es que el poder en Caracas sigue creyendo que puede jugar a la transición… sin soltar el control ni la represión.

