¡“MÁS DÓLARES, MISMA DESCONFIANZA”: LAS CRIPTOMONEDAS SIGUEN SIENDO EL SALVAVIDAS FINANCIERO DE LOS VENEZOLANOS!

– Pese al mayor ingreso de dólares al país por remesas, comercio y reapertura petrolera, el uso de criptomonedas sigue firmemente arraigado en Venezuela como herramienta de pago, ahorro y envío de dinero, especialmente a través de stablecoins como USDT y USDC. Especialistas advierten que, mientras no haya estabilidad macroeconómica ni confianza bancaria, los criptoactivos continuarán funcionando como mecanismo de refugio y de operación diaria para millones de ciudadanos.

El especialista en criptoactivos Aníbal Garrido y el economista Asdrúbal Oliveros han coincidido en que el ecosistema cripto venezolano ha evolucionado: del uso intensivo de plataformas P2P para sobrevivir al control de cambio, a una adopción masiva de stablecoins para pagos comerciales, nóminas parciales y remesas internas y externas. Informes recientes señalan que, solo en 2024, el volumen transado en criptomonedas en Venezuela creció más de 100% interanual, con un peso dominante de operaciones minoristas inferiores a 10.000 dólares.

Datos de la Cámara Venezolana de Comercio Electrónico (Cavecom-e) apuntan a que el uso de criptomonedas estables para remesas creció alrededor de 40% en un año, impulsado por la búsqueda de envíos más rápidos, baratos y seguros que los canales tradicionales. USDT, USDC y otras monedas estables se han consolidado como alternativa clave frente a servicios clásicos, al permitir que los familiares en el exterior transfieran recursos directamente a billeteras digitales que luego se convierten a efectivo o se usan para pagar bienes y servicios.

En el comercio interno, múltiples negocios —desde pequeños comercios hasta cadenas nacionales— aceptan pagos en criptomonedas a través de e-wallets y pasarelas integradas con Binance, Airtm y otras plataformas, y algunos empleadores ya pagan parte de los salarios en stablecoins para proteger el poder de compra frente a la devaluación del bolívar. La dolarización de facto no ha eliminado el espacio para las cripto: lo ha reordenado, dejando al dólar en efectivo para transacciones más visibles y a los criptoactivos para movimientos más flexibles, digitales y, en muchos casos, menos rastreables.

Analistas coinciden en que la debilidad estructural del bolívar, las restricciones financieras y la historia reciente de controles e hiperinflación explican por qué, incluso con más dólares circulando, los venezolanos mantienen un pie en el mundo cripto. Mientras el sistema financiero tradicional no ofrezca seguridad jurídica, protección del ahorro y servicios ágiles, las criptomonedas seguirán operando como válvula de escape y columna vertebral informal de una parte importante de la economía cotidiana del país.

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