¡“COLECTIVOS DESEMPLEADOS”… DELCY APAGA LA CAJA POLÍTICA DE LA MISIÓN ROBERT SERRA Y DESMONTA OTROS BASTIONES DEL MADURISMO!

La presidenta encargada Delcy Rodríguez ordenó la eliminación de la Misión Jóvenes de la Patria “Robert Serra” y otros seis organismos adscritos al Despacho de la Presidencia, en una movida que, más allá del lenguaje oficial de “reordenamiento administrativo”, golpea directamente a parte de la estructura de movilización y control político construida durante años desde Miraflores. La decisión quedó establecida en el Decreto N.º 5.248, publicado en la Gaceta Oficial Extraordinaria 6.985 del 15 de febrero de 2026.​

La Fundación Misión Jóvenes de la Patria “Robert Serra”, creada en 2016 y presentada como programa de “formación y organización juvenil”, fue durante años señalada por la oposición como plataforma de financiamiento y articulación de grupos de choque y colectivos afectos al régimen, utilizados para intimidar, hostigar y reprimir protestas. Su supresión implica el cese inmediato de funciones y la apertura de un proceso de liquidación en el marco de la “simplificación” del Ministerio del Despacho de la Presidencia y Seguimiento de la Gestión de Gobierno.​

El decreto también ordena la eliminación de la Oficina Presidencial de Planes y Proyectos Especiales (OPPPE) y de la Fundación Propatria 2000, estructuras históricamente asociadas a la ejecución de obras e infraestructura “insignia” del chavismo, muchas veces cuestionadas por opacidad, sobrecostos y uso clientelar de recursos. Junto a ellas, desaparece el Centro Estratégico de Seguridad y Protección de la Patria (CESPPA), un órgano clave del aparato de inteligencia y contrainteligencia, diseñado para monitorear y controlar el flujo de información sensible del Estado.​

Otros entes suprimidos son la Fundación José Félix Ribas (FUNDARIBAS), vinculada a programas de rehabilitación de adicciones, y dos estructuras adicionales del Despacho presidencial, todos bajo el argumento de “elevar la eficiencia” y adaptar el Ejecutivo a las nuevas directrices políticas posteriores a la captura de Nicolás Maduro. Esta reconfiguración ocurre mientras Rodríguez profundiza un giro diplomático orientado a normalizar relaciones con el gobierno de Estados Unidos, bajo la presidencia de Donald Trump, y a mostrar señales de “racionalización” del Estado ante socios externos.​

En la práctica, el cierre de la Misión Robert Serra y de estas instancias no solo achica la burocracia: desenchufa cajas políticas y operativas que fueron parte del esqueleto del madurismo. Con una mano, la nueva jefatura promete “eficiencia y reordenamiento”; con la otra, desmonta estructuras que sirvieron para movilizar recursos, disciplinar territorios y alimentar redes de lealtad y presión, dejando a más de un grupo acostumbrado a vivir del presupuesto público en un limbo que, para muchos, se traduce en una sola frase: colectivos desempleados.

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