El exjefe de inteligencia chavista Hugo “El Pollo” Carvajal señaló directamente a Nicolás Maduro y a Diosdado Cabello como responsables de órdenes de represión, uso de grupos armados y estructura criminal de poder, en audios filtrados de su declaración ante la Corte Penal Internacional (CPI) que comenzaron a circular en redes sociales y medios internacionales. En las grabaciones, difundidas inicialmente por el periodista David Placer y replicadas por cuentas como la de Alberto Ravell, Carvajal describe al aparato chavista como una organización criminal paraestatal que combinaba fuerzas oficiales con grupos paramilitares para aplastar la protesta y sostenerse en el poder.
En uno de los fragmentos, “El Pollo” explica que la represión en Venezuela operaba en dos niveles: el “control formal”, ejercido por organismos como la Policía Nacional Bolivariana (PNB) y otros cuerpos de seguridad, y un “control informal” ejecutado por organizaciones criminales paraestatales o paramilitares, utilizadas para intimidar, agredir y hasta matar opositores sin dejar huella directa del Estado. Según lo revelado, Carvajal responsabiliza a Maduro y a la cúpula del régimen de ordenar la represión de las protestas de 2014 y 2017, jornadas que dejaron decenas de muertos y cientos de presos políticos.
Los audios también confirman que la CPI envió un cuestionario a Carvajal para que colaborara con el expediente sobre crímenes de lesa humanidad en Venezuela, lo que ubicó su testimonio como pieza importante en la fase de recolección de pruebas. Allí, además de Maduro, menciona a Diosdado Cabello y a otros altos funcionarios como parte de la cadena de mando responsable de la política de persecución y violencia sistemática contra la disidencia. Carvajal sostiene que muchas de las decisiones represivas eran coordinadas desde la cúspide del poder político, no simples excesos aislados de cuerpos de seguridad.
En sus declaraciones, el exgeneral asegura que decidió romper con el chavismo precisamente por las atrocidades cometidas contra opositores y ciudadanos, y dice que, como “general de la República y diputado de la legítima Asamblea Nacional de 2015”, se debe al pueblo y por eso retiró su apoyo al gobierno. Esa ruptura pública ya se había insinuado desde 2019, cuando Carvajal reconoció al gobierno interino de Juan Guaidó y empezó a colaborar con autoridades europeas y estadounidenses sobre las redes de corrupción y narcotráfico vinculadas al alto mando venezolano.
Medios internacionales recuerdan que “El Pollo” no solo apunta a la represión interna, sino también al uso del Estado venezolano como plataforma de narcotráfico y operaciones con grupos armados extranjeros. En una carta dirigida al presidente Donald Trump, Carvajal llegó a describir al aparato chavista como una “organización criminal” dirigida por Maduro, Cabello y otros jerarcas, que habría coordinado envíos masivos de cocaína hacia Estados Unidos en alianza con guerrillas colombianas, operadores cubanos y el grupo Hezbolá. Ese contexto hace que sus audios ante la CPI se lean no solo como una confesión sobre Venezuela, sino como parte de una estrategia de cooperación para reducir sus propias penas en procesos por narcotráfico y terrorismo que enfrenta en tribunales estadounidenses.
La filtración de las grabaciones llega en un momento en que víctimas, ONG y ciudadanos han intensificado las exigencias para que la CPI avance con rapidez en el caso Venezuela, mientras el país atraviesa una transición política tras la captura de Maduro y se discute una Ley de Amnistía que ha generado fuertes críticas. Para las organizaciones de derechos humanos, el testimonio de Carvajal, pese a venir de un actor que formó parte del sistema, refuerza la narrativa de que existió una política de Estado de persecución y violencia, algo clave a la hora de determinar responsabilidades por crímenes de lesa humanidad.

