La petrolera española Repsol aseguró que confía en incrementar en más de 50% su producción bruta de petróleo en Venezuela en los próximos 12 meses y triplicarla en un plazo de tres años, tras recibir de Estados Unidos nuevas licencias que le permiten restablecer y reanudar sus operaciones diarias en el país. El consejero delegado de la compañía, Josu Jon Imaz, dijo en conferencia con analistas que ve “una ventana de oportunidad” en la Venezuela post‑Maduro y se declaró “optimista” sobre la evolución política, social y económica del país, así como sobre el rol del sector de hidrocarburos en la “estabilización” de la transición.
Imaz explicó que el plan de corto plazo pasa por aumentar más de 50% la producción en 2026, mientras que la hoja de ruta a tres años plantea multiplicar por tres los volúmenes actuales, apoyándose en los proyectos donde Repsol ya opera junto a Pdvsa, como Petroquiriquire y Petrocarabobo. En 2025, la empresa produjo alrededor de 71.300 barriles diarios en Venezuela, un 6,4% más que el año anterior, y ahora quiere escalar ese volumen con nuevas inversiones en renovación de bombas, equipos y otras instalaciones de producción.
La nueva etapa llega después de que el Departamento del Tesoro de EE UU emitiera dos licencias adicionales que flexibilizan las restricciones para petroleras extranjeras en Venezuela y autorizan operaciones a seis empresas, entre ellas Repsol, bajo estrictas condiciones de reporte y control. Imaz subrayó que la compañía está trabajando “de manera cercana” tanto con las autoridades estadounidenses como con el gobierno de Delcy Rodríguez y sus socios de Pdvsa, con el objetivo de “mover todo en una dirección positiva”.
Además del petróleo, Repsol quiere reforzar su papel como proveedor de gas para el sistema eléctrico venezolano, incrementando la producción de gas natural y normalizando el flujo de cargamentos de crudo que exporta desde Venezuela a España, Estados Unidos u otros destinos permitidos por la licencia. La empresa sostiene que el flujo de caja generado por la comercialización normalizada bajo el esquema contractual actual será suficiente para financiar las nuevas inversiones sin necesidad de grandes inyecciones externas.
A pesar del entusiasmo del mercado, Repsol reconoce que su exposición patrimonial en Venezuela se ha reducido en los últimos años y que ha tenido que asumir deterioros contables por el riesgo de crédito de Pdvsa. A cierre de 2025, esa exposición era de 276 millones de euros, un 45% menos que en 2024, tras registrar pérdidas por 116 millones de euros asociadas a cuentas por cobrar y financiación otorgada a sus negocios en el país. Sin embargo, Imaz insiste en que la mejora del clima político y las reformas en curso abren la puerta a un futuro “más brillante” para Venezuela y para las operaciones de la compañía, que está presente en el país desde 1993.

