Las refinerías estadounidenses Phillips 66, Citgo Petroleum y Valero Energy están explorando comprar crudo pesado venezolano directamente a Pdvsa a partir de abril, sin intermediarios como traders internacionales ni la propia Chevron, según reveló la agencia Reuters citada por El Nacional. El movimiento busca mejorar márgenes de ganancia aprovechando los fuertes descuentos del crudo de Venezuela y encaja con el nuevo esquema petrolero diseñado por Washington, que ya ha permitido ventas iniciales por hasta 5.000 millones de dólares en los próximos meses.
Fuentes consultadas por Reuters explican que Phillips 66, una de las mayores refinadoras de Estados Unidos, está tramitando cumplimiento normativo y autorizaciones internas para comenzar a cargar directamente en terminales de Pdvsa, lo que implicaría fletar buques cisterna propios para buscar el crudo en puertos venezolanos. Hasta ahora, estas compras se hacían a través de traders como Vitol o Trafigura o mediante cargamentos comercializados por Chevron, bajo las licencias especiales otorgadas por el Departamento del Tesoro.
En el caso de Citgo, la refinadora de propiedad venezolana con plantas en la Costa del Golfo, la empresa confirmó a Reuters que también está en conversaciones para adquirir directamente petróleo venezolano amparada en las licencias generales GL46 y GL47 emitidas por Estados Unidos. Citgo ya dio un primer paso en enero al comprar a Trafigura un cargamento de 500.000 barriles de crudo pesado venezolano con entrega en febrero, su primera importación desde 2019, y ahora busca que los próximos volúmenes salgan directamente de los muelles de Pdvsa.
Por su parte, Valero, segundo refinador más grande de Estados Unidos y uno de los principales compradores de crudo venezolano que comercializa Chevron, planea pasar a compras directas más adelante este año, una vez que evalúe el estado de la infraestructura de carga en Venezuela. La compañía ya ha adquirido petróleo venezolano a Vitol y prevé recibir en marzo hasta 6,5 millones de barriles destinados a sus refinerías del Golfo, principalmente a través de Chevron, pero la idea es reducir esa intermediación si las condiciones técnicas en los puertos venezolanos lo permiten.
Los reportes financieros señalan que el crudo venezolano se ha venido vendiendo con descuentos de entre 9 y 15 dólares por barril frente al Brent de referencia, lo que ha permitido operaciones iniciales valoradas en unos 500 millones de dólares y ganancias comerciales de hasta 4 dólares por barril después de cubrir transporte y almacenamiento. De allí el interés de las refinadoras en ir directo a la fuente, capturando ellas mismas una parte de ese margen, en lugar de dejarlo en manos de traders y terceros.
En paralelo, el propio gobierno estadounidense reconoce el creciente apetito del sector energético por el crudo venezolano. “El equipo del presidente está trabajando las 24 horas para atender las solicitudes de las compañías de petróleo y gas”, afirmó la portavoz Taylor Rogers, al referirse a las múltiples peticiones de empresas para quedar habilitadas a negociar con Pdvsa bajo el paraguas legal de las nuevas licencias. En este tablero, la posibilidad de que Phillips 66, Citgo y Valero compren directamente a Venezuela consolida al país como proveedor de crudo pesado clave para las refinerías de la Costa del Golfo, al tiempo que refuerza el control de Washington sobre los flujos y los ingresos petroleros venezolanos.

