El general de Infantería de Marina Francis L. Donovan, jefe del Comando Sur de Estados Unidos (SOUTHCOM) y artífice de la operación que terminó con la captura de Nicolás Maduro, llegó a Caracas para una intensa agenda de reuniones con la presidenta interina Delcy Rodríguez y el alto mando político‑militar venezolano, con el foco puesto en la “estabilización” del país y la seguridad regional. Se trata del primer encuentro de máximo nivel entre la cúpula del Comando Sur y las nuevas autoridades venezolanas desde la incursión militar del 3 de enero, que derivó en la detención de Maduro y su traslado a Estados Unidos para enfrentar cargos por terrorismo, narcotráfico y armas.
Según comunicados de la embajada de EE UU en Caracas y del propio Comando Sur, Donovan sostuvo una reunión central con Delcy Rodríguez en Miraflores, acompañada por su equipo de seguridad y ministros clave. Entre los asistentes venezolanos estuvieron el ministro de Defensa (Vladimir Padrino) y el ministro del Interior (Diosdado Cabello), además de figuras fuertes del aparato de seguridad que hoy manejan la transición tras la salida de Maduro. El encuentro también contó con la presencia de la encargada de negocios de EE UU y del subsecretario adjunto de Defensa Nacional, dentro de un formato que mezcló interlocución política, militar y diplomática.
La agenda, de acuerdo con las notas oficiales, se centró en tres ejes:
- Evaluar el entorno de seguridad interno y fronterizo en Venezuela.
- Revisar los pasos para implementar el plan de tres fases del presidente Donald Trump, con énfasis en la llamada “estabilización” del país.
- Coordinar criterios sobre seguridad compartida en el hemisferio occidental frente a amenazas como el narcotráfico y actores extrahemisféricos.
Antes de ver a Rodríguez, el general Donovan inició su visita con una reunión junto al personal de la Fuerza Conjunta desplegado en la embajada estadounidense en Caracas, reabierta hace pocas semanas tras siete años de cierre. SOUTHCOM describió esas conversaciones como “productivas” y subrayó que su misión es apoyar la Estrategia de Seguridad Nacional de EE UU trabajando “con países socios para construir un futuro seguro y próspero para el hemisferio”.
Medios internacionales como El País y agencias como AP destacan que la visita ocurre apenas mes y medio después de la operación militar que depuso a Maduro, en plena fase de diseño del nuevo esquema de cooperación en seguridad, control territorial y lucha contra el crimen organizado. Para Washington, el contacto directo con la cúpula de Delcy Rodríguez es clave para asegurarse de que la transición venezolana no quede capturada por viejas estructuras del chavismo ni por aliados de Rusia, Irán o redes del narcotráfico regional.
La imagen del jefe del Comando Sur entrando a Caracas poco después de haber dirigido la operación contra Maduro envía, según analistas, un mensaje político nítido: Estados Unidos no solo controla la llave petrolera y buena parte del flujo financiero, sino que también marca la pauta de seguridad y de quién se sienta en la mesa grande cuando se habla del futuro de Venezuela. Mientras tanto, la ciudadanía sigue a la expectativa de si estas reuniones se traducirán en verdaderas garantías democráticas y desmantelamiento del aparato represivo, o si la “estabilización” será, otra vez, el nombre diplomático de un reparto de poder tutelado desde afuera.

