La líder opositora y premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, afirmó que está coordinando con la administración de Donald Trump y otros actores en Estados Unidos la “hoja de ruta” para su regreso a Venezuela, tras más de dos meses en el exterior luego de salir clandestinamente del país para evitar su detención. La dirigente sostuvo que la situación venezolana es un “asunto de seguridad para el hemisferio” y que la libertad del país está directamente ligada a las decisiones que se tomen en Washington, donde ha mantenido reuniones con la Casa Blanca, legisladores y centros de poder.
Machado recordó que ya tuvo un almuerzo privado con Trump en la Casa Blanca, encuentro en el que, según ella misma relató, le expresó su deseo de “regresar lo antes posible” a Venezuela y discutió “todo lo que ello implica”. En esa reunión, la opositora entregó al presidente estadounidense la medalla del Premio Nobel de la Paz que recibió en octubre, gesto que interpretó como una forma de agradecer y reforzar el compromiso de Trump con la causa venezolana. El mandatario, por su parte, ha dicho públicamente que “le gusta mucho” María Corina y que mantiene con ella “una muy buena relación”.
La dirigente asegura que su retorno no depende de un gesto unilateral, sino de una coordinación política y de seguridad que involucra a la Casa Blanca, al Comando Sur y a otros aliados internacionales, en un contexto en el que todavía hay presos políticos, militares detenidos y estructuras de poder del chavismo activas dentro del país. Según versiones recogidas por la prensa internacional, Trump sopesa qué rol darle a Machado en el diseño del futuro político venezolano, al tiempo que mantiene una estrecha relación con el gobierno de Delcy Rodríguez, al que ve como socio clave para la reconstrucción y el control del petróleo.
En sus declaraciones desde Washington, Machado insiste en que “Venezuela será libre” y que esa libertad se alcanzará “con el apoyo del pueblo de Estados Unidos y del presidente Donald Trump”. También subraya que su lucha no es solo por su regreso personal, sino por “todos los presos políticos y los millones de venezolanos forzados al exilio”, por lo que la hoja de ruta incluye el tema de amnistías, garantías y elecciones verdaderamente libres. No obstante, la oposición interna sigue dividida entre quienes ven su protagonismo como una oportunidad y quienes temen que el eje de decisiones se desplace demasiado hacia Washington.

